Para: Miembros
del Grupo de trabajo del Proceso de Montreal
De: Comité Asesor Técnico
Ref.: Informe del Comité Asesor Técnico
-
La octava reunión
del Proceso de Montreal se realizó del 3 al 5 de junio
de 1996 en Canberra, Australia. En esa reunión, se creó
un Comité Asesor Técnico (CAT) informal con el
objeto de proporcionar asesoramiento técnico al Grupo
de trabajo del Proceso de Montreal, en cumplimiento de su mandato
provisorio. Se pidió al CAT que formulara recomendaciones
al Grupo de trabajo sobre temas relacionados con la implementación
de criterios e indicadores, elaborara definiciones de términos
relativos a varios indicadores del Proceso de Montreal, hiciera
una aclaración del uso del tipo forestal en la evaluación
de la biodiversidad y brindara asesoramiento en materia de métodos
de medición para 24 de los indicadores.
-
Los pasos seguidos
por el CAT fueron distribuir un documento preliminar de trabajo
sobre los temas enumerados más arriba y luego, basándose
en comentarios escritos y en los debates de una reunión
de tres días, alcanzar un consenso acerca de las recomendaciones
destinadas al Grupo de trabajo del Proceso de Montreal. La reunión
del CAT tuvo lugar del 23 al 25 de septiembre de 1996 en Pasadena,
Estados Unidos. Participaron en la reunión delegados
de Australia, Canadá, China, Chile, Estados Unidos, la
Federación Rusa, Nueva Zelanda, México, la República
de Corea y Uruguay. En la revisión final del documento,
se incluyeron además comentarios proporcionados por escrito
por Japón, la FAO y la IUFRO. Se adjunta el informe final
que el CAT presentó al Grupo de trabajo.
-
Se entregó
al CAT una lista de doce términos para definir. Además,
se le solicitó que presentara a consideración
del Grupo de trabajo una propuesta de textos para incluir en
el apéndice titulado "Notas aclaratorias sobre algunos
criterios e indicadores". En ese texto, se incluiría
un enfoque de la recopilación de datos que permitiera
cumplir la finalidad de cada uno de los indicadores. De acuerdo
a lo solicitado, se elaboraron sugerencias de textos suplementarios
de las Notas aclaratorias para 24 indicadores relativos a los
criterios 1-6. Se llegó a un acuerdo en todas las definiciones
solicitadas y en los textos aclaratorios sugeridos. El CAT se
percató de que había un término no incluido
en el mandato que era necesario definir. Se trataba de la expresión
"variabilidad histórica", que se incluyó
en el informe final.
-
El CAT sugirió
también que el Grupo de trabajo del Proceso de Montreal
tomase en consideración los siguientes asuntos en su
novena reunión, que se realizaría en Seúl,
República de Corea, a mediados de 1997:
- Elaboración de definiciones
de otros términos usados en el Proceso de Montreal.
- Elaboración de enfoques
de la recopilación de datos para los restantes indicadores
del Proceso de Montreal.
- Determinación del grado
en que las definiciones y los enfoques de la recopilación
de datos acordados por el Grupo de trabajo del Proceso de Montreal
deberían reflejarse en la Declaración de Santiago
publicada y en la lista de criterios e indicadores y las notas
aclaratorias anexas a dicha Declaración. Por ejemplo,
se podría publicar un suplemento o un nuevo documento.
- Utilidad y factibilidad de
elaborar enunciados justificativos para los indicadores relativos
a los criterios 6 y 7.
- Factibilidad de elaborar un
protocolo voluntario de medición y diseño para
indicadores que requieran muestreos sobre el terreno o uso de
sitios de referencia. Este punto se refiere principalmente a
indicadores relativos a la salud y vitalidad de los bosques
y a la conservación de suelos y agua (que se pueden evaluar
mejor efectuando muestreos en sitios de referencia y extrapolando
los resultados a las condiciones nacionales).
- Factibilidad de respaldar un
enfoque de la modelización de prespuestos de carbono
en ecosistemas forestales y para productos forestales.
-
El CAT sugiere
pedir que su informe y recomendaciones se examinen de manera
preliminar en una reunión ad hoc del Grupo de trabajo
del Proceso de Montreal que, si es posible, se organice al margen
de la cuarta reunión del Grupo Intergubernamental sobre
los Bosques (GIB4).
En conclusión,
los miembros del CAT apreciaron la oportunidad que se les brindó
de contribuir al informe y confían que el documento adjunto
sea de utilidad para la futura labor del Grupo de trabajo del Proceso
de Montreal.
Página de inicio
Versión preliminar 3.0
del 25 de septiembre de 1996
INFORME DEL COMITÉ ASESOR
TÉCNICO DEL GRUPO DE TRABAJO SOBRE CRITERIOS E INDICADORES
PARA LA CONSERVACIÓN Y EL MANEJO SUSTENTABLE DE LOS BOSQUES
TEMPLADOS Y BOREALES
(PROCESO DE MONTREAL)
- INTRODUCCIÓN
En la octava
reunión del Grupo de trabajo sobre criterios e indicadores
para la conservación y el manejo sustentable de los bosques
templados y boreales (Proceso de Montreal), celebrada del 3
al 5 de junio de 1996 en Canberra, Australia, se acordó
establecer un Comité Asesor Técnico (CAT) con
el objeto de proporcionar asesoramiento sobre asuntos técnicos
a dicho Grupo. Se le encomendaron tres áreas de trabajo,
relativas a la definición de términos, el examen
del uso del tipo forestal como medio para caracterizar la biodiversidad
y la elaboración de propuestas de enfoques sobre la recopilación
de datos que deben seguir ciertos indicadores.
- ANTECEDENTES
El Proceso de
Montreal recibió su nombre de manera no oficial a raíz
del seminario de expertos de la CSCE sobre el desarrollo sustentable
de los bosques templados y boreales que se realizó en
Montreal, Canadá, en septiembre de 1993. Desde su inicio
en junio de 1994, el Proceso ha trabajado en el establecimiento
de un conjunto aceptado de común acuerdo de criterios
e indicadores para la conservación y el manejo sustentable
de los bosques templados y boreales. El Grupo de trabajo propuso
siete criterios y 67 indicadores que fueron respaldados en la
Declaración de Santiago por diez países (Australia,
Canadá, Chile, China, Estados Unidos, la Federación
Rusa, Japón, México, Nueva Zelanda y la República
de Corea) en febrero de 1995. Posteriormente, la Declaración
de Santiago recibió también el respaldo de Argentina
y Uruguay.
Luego de la aprobación
de los criterios e indicadores del Proceso de Montreal en la
Declaración de Santiago, los países que participaron
en la séptima reunión de dicho Proceso, que tuvo
lugar en Auckland, Nueva Zelanda, convinieron en evaluar la
disponibilidad actual de datos para usar en la presentación
de informes sobre indicadores y estimar las dificultades que
se plantean cuando no se dispone de datos. La Oficina de Coordinación
realizó un informe resumido sobre los análisis
de la disponibilidad de datos realizados por cada país,
que se presentó en la octava reunión del Proceso
de Montreal. En dicha reunión, se decidió asimismo
que el Proceso produciría en forma colectiva dos informes;
el primero de ellos, un informe sobre el progreso realizado
en las tareas de implementación, para distribuir a principios
de 1997 en la cuarta sesión del Grupo intergubernamental
sobre los bosques de la Comisión de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Sostenible, y el segundo, un informe de
primera aproximación a cargo de los países del
Proceso de Montreal, para distribuir en el 111 Congreso Mundial
de Silvicultura que se realizaría en Antalya, Turquía,
en octubre de 1997.
Al evaluar las
necesidades de los países en materia de recopilación,
uso y comunicación de datos relativos a los 67 indicadores
de la Declaración de Santiago, se reconoció que
quedaban dudas respecto al significado de algunos términos
y que algunos países coincidían en ciertos puntos
relativos a la elección del enfoque apropiado para medir
muchos de los indicadores. Los participantes en la octava reunión
del Proceso de Montreal determinaron que un comité técnico
que agrupara expertos de todos los países miembros podría
facilitar el progreso de todos hacia la resolución de
esas cuestiones de definición y medición.
Página de inicio
- PROPUESTA DE DEFINICIONES
DE UNA SELECCIÓN DE TÉRMINOS RELACIONADOS CON LOS CRITERIOS
E INDICADORES DEL PROCESO DE MONTREAL
A continuación,
se proponen doce definiciones de los términos identificados
en la octava reunión del Proceso de Montreal:
3.1 Especie
dependiente del bosque
Una especie
dependiente del bosque es aquella que requiere las condiciones
del bosque para satisfacer todas o parte de sus necesidades
de alimentación, abrigo o reproducción.
Es decir que
toda especie que no pueda sobrevivir o reproducirse en ausencia
de un ecosistema forestal es dependiente del bosque. Las especies
migratorias que usan el bosque durante su migración
y las especies forestales que dependen de ellas se consideran
también dependientes del bosque.
3.2 Diversidad
biológica
Por diversidad
biológica se entiende la variabilidad de organismos
vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los
ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos
y los complejos ecológicos de los que forman parte;
comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las
especies y de los ecosistemas (Convenio sobre la diversidad
biológica).
Con respecto
a los bosques, la biodiversidad incluye tres conceptos:
- La diversidad de los ecosistemas
se refiere a la variedad de los diferentes ecosistemas
que se encuentran en una región. La base para reconocer
ecosistemas es la categorización de la combinación
de animales, plantas, microorganismos y el medio físico
con el cual éstos se relacionan.
- La diversidad de las especie
se refiere al número y la variedad de especies
en un área dada.
- La diversidad genética
se refiere a la variabilidad de características
genéticas que se encuentran dentro de una especie
y entre las diferentes especies.
3.3 Etapa de
sucesión
La etapa de
sucesión es una característica de los ecosistemas
que experimentan un cambio en las especies de un sitio determinado
en relación con el tiempo transcurrido desde una alteración
importante.
Cuando ocurren,
las etapas de sucesión se caracterizan por agrupamientos
vegetales sucesivos. En muchos casos, las etapas de sucesión
reflejan un cambio en las especies dominantes: las especies
que no toleran la sombra dejan lugar a las especies tolerantes.
Se debe reconocer
que algunos tipos forestales son estables ante las perturbaciones.
3.4 Clase de
edad
Las clases
de edad son categorías en que se dividen las edades promedio
o la escala de edades de árboles u otras plantas a efectos
de su clasificación o uso.
La clase de edad
en general se usa en relación con rodales de la misma
edad. Representa la edad dominante del conjunto principal de
árboles de un rodal. En rodales de edades mixtas, la
clase de edad se puede usar para describir la edad promedio
de determinadas cohortes de árboles.
3.5 Empleo directo
e indirecto
Los empleos directos
son los puestos de trabajo creados por empresas en el proceso
de producción de un bien o un servicio. Por otra parte,
en el curso de dicho proceso, la empresa principal genera asimismo
una actividad económica secundaria en otros sectores
de la economía. A los puestos de trabajo creados por
esa actividad económica secundaria se les denomina empleos
indirectos. Éstos son el resultado de dos tipos de transacciones
económicas. En primer lugar, se crean empleos en empresas
secundarias que proporcionan materiales, suministros, bienes
y servicios a las empresas primarias. En segundo lugar, los
empleados de las firmas primarias gastan sus jornales y salarios
en la economía local, lo cual genera actividades en el
sector minorista y los servicios locales.
3.6 Comunidades
dependientes del bosque
Las comunidades
humanas dependientes del bosque se definen como aquellas que
necesitan el bosque para su supervivencia. Puede tratarse de
municipalidades, comunidades indígenas y grupos familiares.
Formular enunciados
generales acerca de lo que constituye una comunidad humana dependiente
del bosque plantea ciertas dificultades, debido a la gran variedad
de factores que pueden incidir en la viabilidad futura de una
comunidad. Las comunidades humanas dependientes del bosque se
definen como aquellas cuyos ingresos básicos o empleos
provienen de productos forestales o de usos del bosque en una
proporción importante.
En muchos casos,
especialmente en comunidades rurales, la economía se
desarrolla en torno a una actividad basada en un recurso único.
La viabilidad de tales comunidades puede verse amenazada o afectada
por la pérdida de esa industria, bien o servicio.
En el caso en
que la dependencia tenga que ver con actividades de subsistencia,
se aplicaría un concepto diferente. Cuando los miembros
de una comunidad cazan, recogen, colectan o cultivan en el bosque
bienes que satisfacen una proporción importante de sus
necesidades totales, se pueden considerar dependientes del bosque.
Página de inicio
3.7 Actividad
de subsistencia
Hecho de cosechar
o cultivar directamente productos para asegurar el sustento
personal o familiar.
En general, los
medios de subsistencia comprenden alimentos, leña, vestimenta
y albergue. Puede considerarse bien de subsistencia todo aquel
que sustituye un bien de mercado.
3.8 Especie
de árbol comercial
Una especie de
árbol comercial es aquella cuya madera tiene usos comerciales
conocidos.
La comerciabilidad
se juzga generalmente con respecto a la idoneidad de una especie
para la producción de pulpa, papel, madera y productos
madereros especiales. Se pueden considerar comerciales tanto
especies de árboles nativos como éxoticos.
3.9 Especie
exótica
Una especie
exótica es toda especie que crece o vive fuera de su
área de distribución natural.
Generalmente
se trata de especies introducidas a propósito o accidentalmente
en países o regiones donde antes no existían.
3.10 Disminución
de componentes biológicos
Una disminución
de componentes biológicos es una reducción de
la diversidad de las especies biológicas que puede afectar
la resistencia de todo el ecosistema.
Se considera
que un ecosistema está constituido de elementos bióticos
y abióticos. Muchas especies de la microflora o de insectos
son muy importantes para la formación del suelo, la reproducción
de las plantas o el ciclo de nutrientes. Los elementos bióticos
son dinámicos y cambian de acuerdo a la sucesión
de la vegetación natural o a las modificaciones inducidas
artificialmente. El concepto de disminución de componentes
biológicos se refiere a las reducciones o cambios en
los procesos biológicos de un determinado bosque en relación
con lo que se podría esperar de un sitio de referencia
inalterado, de similares características.
3.11 Vitalidad
del ecosistema forestal
Capacidad
del ecosistema de autoperpetuarse.
El grado de vitalidad
puede verse reducido por factores crónicos, tales como
la contaminación, el desequilibrio de nutrientes, la
presión que ejercen las actividades forrajeras o cambios
en la frecuencia o la intensidad de alteraciones a lo largo
del tiempo. La pérdida o la sustitución de componentes
biológicos fundamentales, tales como los descomponedores,
los polinizadores o las relaciones en la cadena alimentaria,
pueden reducir también el grado de vitalidad.
3.12 Variabilidad
histórica
Para interpretar
datos sobre indicadores o tendencias puede ser necesario tener
datos de base o de referencia. Se sabe por experiencia que es
difícil describir las "condiciones naturales"
para usar como referencia. Se pueden describir las condiciones
a lo largo del tiempo o la historia ecológica anterior
a los cambios causados por el desarrollo industrial, estableciendo
ese período de tiempo según el contexto de las
condiciones nacionales.
Los ecosistemas
forestales o sus elementos bióticos no se pueden describir
como una situación estática en determinado lugar
o momento. Es difícil definir todas las interrelaciones
y requerimientos que tienen las especies o procesos dentro de
un ecosistema. Sin embargo, el conocimiento de la historia de
los regímenes de alteraciones y las condiciones de hábitat
permite lograr una comprensión general e interpretar
los efectos de las condiciones actuales en las especies y en
la salud e integridad globales del econsistema. Los regímenes
de alteraciones y las condiciones de hábitat son función
de la extensión, frecuencia e intensidad de procesos
naturales recurrentes, como los incendios, las erupciones volcánicas,
las proliferaciones de insectos, las tormentas y las condiciones
hidrográficas. Las especies características de
un ecosistema son en parte producto de su adaptación
a esas condiciones o ciclos de alteraciones y continúan
dependiendo de ellos.
Página de inicio
- EL USO DEL TIPO FORESTAL COMO
MEDIO PARA CARACTERIZAR EFICAZMENTE LA BIODIVERSIDAD
En la explicación
del criterio 1 del Proceso de Montreal, "Conservación
de la diversidad biológica", se hace referencia
a la medición de cambios en la extensión ocupada
por los tipos forestales como una indicación de los cambios
ocurridos en la diversidad del ecosistema. "Tipo forestal"
es un término con una serie jerárquica de significados
que depende de la escala del paisaje del que se trate. A nivel
nacional, los países deben primero distinguir los ecosistemas
forestales de los no forestales. Los ecosistemas forestales
pueden clasificarse según escalas variables. En las áreas
definidas como zonas forestadas, se pueden agrupar los tipos
forestales para clasificar la vegetación de manera general;
por ejemplo, en vegetación caducifolia, perennifolia
y mixta; en frondosas y coníferas, o en pluviselva y
bosque de esclerofilas húmedo o seco. En la mayoría
de los países, el tipo forestal tiene que ver con la
categorización del bosque según las especies de
árboles, como el del ciprés hinoki, el de abeto-picea
o el del eucalipto "flooded gum".
Los elementos
de una categoría de tipo forestal varían según
los países. Por ejemplo, el concepto de tipo forestal
puede comprender elementos tales como los percentiles de las
especies de árboles de copa principales; la edad del
bosque desde la última alteración importante;
la calidad del sitio en cuanto a la productividad; el grado
de reducción progresiva del espacio libre entre las copas
o la proporción de superficie ocupada por los árboles;
la vegetación de sotobosque; el volumen total o comercial
de madera. Los límites de un tipo forestal los definen
generalmente especialistas en el levantamiento de inventarios
forestales que cuantifican o juzgan el grado de variación
y determinan dónde se opera un cambio de un tipo forestal
a otro. Los tipos forestales o grupos de tipos forestales pueden
ocupar extensiones de menos de una hectárea hasta miles
de hectáreas, según la naturaleza del bosque y
la variabilidad de los rasgos naturales del terreno.
Al principio
se establecieron muchos sistemas de clasificación de
tipos forestales como parte de un proceso de cartografía
de inventarios de madera en pie. A menudo los tipos forestales
se usaron como base para levantar un inventario forestal y llevar
a cabo la vigilancia y la proyección del crecimiento
y rendimiento de los árboles maderables. Sin embargo,
el aumento del interés del público en los valores
no madereros de los bosques que ha tenido lugar en los últimos
tiempos ha resultado en la ampliación del concepto de
tipo forestal y de los usos e interpretaciones que de él
se hacen. En el mejor de los casos, se puede ampliar esa noción
más allá de la de agrupamiento de especies arbóreas
para que pase a ser un concepto de cartografía de ecosistemas
forestales. Cabe suponer que ese cambio tome años en
operarse a causa de la magnitud y el costo de los procesos que
lleva cartografiar toda la vegetación. Cuando se levantan
mapas de ecosistemas, la cartografía de los tipos forestales
es un medio sumamente eficaz para observar la distribución
y abundancia de los ecosistemas y, por lo tanto, su diversidad.
Los cambios en la diversidad de los ecosistemas permiten en
cierta medida estimar posibles cambios en la disponibilidad
de hábitat para las especies y, en consecuencia, estimar
posibles cambios en la diversidad de las especies. Cuando ha
habido modificaciones del hábitat a gran escala, o cambios
en el uso de las tierras (por ejemplo, para dedicarlas a la
agricultura), es posible también reconocer el riesgo
o la magnitud de la reducción de la diversidad genética.
La cartografía
completa de los ecosistemas forestales se ha hecho en algunos
países. Sin embargo, en este momento la mayoría
de los países podrían usar el tipo forestal como
medida sustitutiva de los ecosistemas forestales. Como el tipo
forestal generalmente es un rasgo que se cartografía,
permite obtener un registro continuo de la distribución
y abundancia de la cubierta de especies arbóreas y características
conexas, tales como el hábitat. Es en ese aspecto que
el tipo forestal puede usarse para vigilar posibles cambios
en la diversidad del ecosistema. Los cambios sistemáticos
en las proporciones de los tipos forestales (por ejemplo, distintas
etapas de sucesión o diferentes proporciones de coníferas
y frondosas) pueden indicar cambios en la naturaleza de la biodiversidad
de un país o región. Cuando se hace el seguimiento
de la diversidad del ecosistema por medio del tipo forestal,
puede ocurrir que se pasen por alto ligeros cambios ocurridos
en las comunidades vegetales y biota; sin embargo, ese método
revelará modificaciones que probablemente se correlacionen
con cambios en los modelos y el carácter de la biodiversidad.
Por lo tanto,
el uso del tipo forestal como medida sustitutiva de la diversidad
del ecosistema se basa en la capacidad de rastrear o predecir
cambios en la naturaleza, extensión y distribución
de las agrupaciones de tipos forestales a escala nacional o,
en el caso de países más grandes, a escala regional.
Debe usarse algún registro de referencia o datos históricos
sobre el tipo forestal a fin de poder medir la magnitud del
cambio. La repetición de medidas a lo largo del tiempo
podrá entonces servir para indicar la expansión,
reducción, pérdida y aparición de tipos
forestales. Cuando se haga evidente que determinados tipos forestales
son cruciales para la supervivencia o el bienestar de ciertas
especies, los cambios en las proporciones de tipos forestales
pueden dar una idea de los cambios que posiblemente estén
ocurriendo en la flora y fauna dependientes. Cuando ha habido
una pérdida de tipos forestales en el borde de áreas
de distribución climáticas o geográficas
de las especies, existe la posibilidad de que la diversidad
genética de las especies o poblaciones se vea comprometida.
Sin embargo, debe reconocerse asimismo que muchas poblaciones
adaptadas a nivel local (por ejemplo, resistentes a la sequía
o a la salinidad elevada) no se encuentran únicamente
en el borde de las áreas de distribución generales
de las especies.
En resumen, los
tipos forestales (o grupos de tipos de forestales) se definen
y utilizan de manera distinta según los países.
El tipo forestal se considera actualmente como el mejor sustituto
para la medición de la biodiversidad del ecosistema forestal.
Sin embargo, la eficacia de este enfoque dependerá del
grado de correlación que se determine realmente entre
los tipos forestales y la diversidad inter e intraespecífica,
la calidad de los datos, la cantidad de información utilizada
en la etiqueta del tipo forestal y la capacidad para evaluar
tendencias en los cambios de tipos forestales. Por último,
los cambios en la distribución y abundancia de los tipos
forestales podrían interpretarse, con las debidas precauciones,
como un indicio de que quizás estén ocurriendo
cambios en la dotación de especies y en la diversidad
genética de los bosques.
Página de inicio
- ENFOQUES SOBRE LA RECOPILACIÓN
DE DATOS PARA INDICADORES ESPECÍFICOS
El Grupo del
Proceso de Montreal solicitó asesoramiento específico
sobre posibles enfoques de la recopilación de datos para
los 24 indicadores siguientes. Las recomendaciones que se plantean
a continuación se aplican a todos los sistemas de tenencia
de las tierras forestales, incluyendo los bosques de producción,
las áreas forestales protegidas y las tierras forestales
de propiedad privada.
5.1 Fragmentación
de los tipos forestales
La fragmentación
es una interrupción en la continuidad de la distribución
de un ecosistema o una etapa de sucesión.
La fragmentación
es un fenómeno que ocurre naturalmente por causa de
incendios, tormentas de viento, proliferaciones de insectos
u otras alteraciones. Las perturbaciones causadas por la actividad
humana, tales como el corte o la construcción de caminos
o de sitios recreativos, también producen una fragmentación
de la cubierta forestal. Mayor importancia tiene la fragmentación
causada por los cambios del uso de la tierra; por ejemplo,
cuando se transforma una zona de bosque en explotación
agrícola y la fragmentación es permanente o
semipermanente.
A escala nacional,
la fragmentación de los tipos forestales es principalmente
una cuestión de migración de especies, flujo
genético e intercambio entre poblaciones vecinas. Sin
embargo, la determinación del impacto de la fragmentación
dependerá de un número de factores, entre ellos
el tamaño, la forma y la ubicación del fragmento,
el uso de la tierra en las áreas circundantes y el
modo de reproducción de las especies que viven en el
fragmento. La fragmentación sistemática de la
cubierta forestal, debido al corte a gran escala de determinados
tipos forestales; la eliminación de la vegetación
de tierras bajas para destinarlas a la agricultura, el aislamiento
de los tipos forestales de tierras más altas o interrupciones
en la continuidad de cinturones de bosques son los fenómenos
fundamentales de escala nacional que se deberían vigilar.
Dada la naturaleza
de los problemas, el instrumento más eficaz para cartografiar
la fragmentación de los bosques sería una combinación
de fotografía aérea e imágenes obtenidas
por satélite. Una simple cartografía e identificación
del grado de unión o fragmentación de la cubierta
forestal general serviría para determinar este indicador
a escala nacional.
5.2 Número
de especies dependientes del bosque que ocupan una pequeña
parte de su área de distribución original
Una especie
dependiente del bosque es aquella que requiere las condiciones
del bosque para satisfacer todas o parte de sus necesidades
de alimentación, abrigo o reproducción.
El área
de distribución de una especie varía constantemente
bajo los efectos de fenómenos que ocurren a escala
de tiempo geológico, tales como glaciaciones, migración
de la vegetación, fluctuaciones climáticas,
depredación y competición interespecífica.
Los cambios inducidos por la actividad humana en los paisajes
forestales a menudo han acelerado los cambios en las áreas
de distribución de las especies o desestabilizado las
relaciones de competición entre las especies. Por ejemplo,
el ciervo de Virginia ha migrado considerable distancia hacia
el norte desde su anterior área de distribución
en Norteamérica debido a la tala de los bosques, mientras
que el límite meridional del área de distribución
del arce se ha desplazado hacia el norte. La mayoría
de las especies dependientes del bosque que actualmente ocupan
pequeñas porciones de su área de distribución
anterior dependerían de tipos forestales que han
sido talados de manera considerable para otros fines.
Es probable
que esas especies constituyan con frecuencia el núcleo
de la listas de especies amenazadas. El área de distribución
de otras especies, más ubicuas, también puede
haberse reducido, aunque sin que éstas adquieran el
estatuto de especies amenazadas. La lista de esas especies
debería elaborarse basándose en los registros
históricos de áreas de distribución anteriores
y actuales. Debería establecerse un nivel específico
para especies que ocupan una pequeña porción
de su área de distribución anterior, a nivel
nacional y haciendo referencia a los organismos afectados.
Dado que los países pueden no tener datos específicos
a este respecto, valdría la pena presentar el estudio
de un caso determinado o de una especie que sirva de ejemplo.
Asimismo, habría
que tomar en consideración la identificación
de especies que presenten aumentos considerables en sus áreas
de distribución.
5.3 Niveles
de población de especies representativas de diversos
hábitats, medidos periódica y sistemáticamente
a través de su área de distribución
Con frecuencia
es difícil identificar signos precoces de cambios en
condiciones que pueden tener efectos negativos en la biodiversidad.
Es difícil diagnosticar variaciones de las poblaciones
naturales que pueden ocurrir como resultado de fluctuaciones
climáticas o ciclos de depredador/presa. La vigilancia
de un conjunto de especies clave puede ayudar a distinguir
la variación natural de los cambios que tienen que
ver con la pérdida de hábitat, fragmentación,
depredación o competencia por parte de especies exóticas
u otros factores. El diseño de un sistema de vigilancia
de ese tipo debería centrarse en especies que tuviesen
muy diferentes necesidades críticas en materia de hábitat;
por ejemplo, aves que anidan en cavidades; aves y mamíferos
dependientes de etapas de sucesión anteriores al clímax;
ungulados ramoneadores; especies migratorias; carnívoros,
aves insectívoras o especies de otros taxones que se
sabe que son indicadores sensibles de la salud del ecosistema,
como los líquenes.
Los métodos
de vigilancia cubren una variedad de técnicas, incluyendo
la medición sistemática de hábitat básico,
técnicas de estudios directos sobre el terreno, recuentos
de aves realizados con la ayuda de voluntarios, registros
de voces de aves, recuentos aéreos y uso de trampas.
La selección de técnicas y el diseño
del muestreo debe orientarse por medio de textos sobre diseño
estadístico convencional.
5.4 Extracción
anual de productos forestales no madereros, en comparación
con el nivel determinado como sustentable
Existe una
amplia variedad de productos forestales no madereros, entre
ellos los productos de la caza, piel, nueces y semillas, bayas,
hongos, aceites, follaje, plantas medicinales, turba y leña,
forraje, etc. En este contexto, los productos forestales no
madereros no incluyen los servicios que prestan los bosques,
tales como la regulación del agua, la conservación
de la biodiversidad, los valores recreativos o espirituales
y la compensación de las emisiones de carbono.
Muchos productos
forestales no madereros están sujetos a una reglamentación
limitada, ya sea porque se trata de actividades sumamente
localizadas, porque su tasa de recolección no parece
acercarse al nivel que se considera peligroso para la sostenibilidad
del recurso, o bien, porque no se ha reconocido la importancia
económica o los posibles impactos de la actividad.
Actividades tales como la caza, el uso de trampas para atrapar
animales para peletería y la recolección de
semillas o bayas con fines comerciales, generalmente están
reguladas por un sistema de permisos. Las actividades individuales
de subsistencia o la recolección recreativa de productos
con frecuencia están menos reguladas por permisos.
En un principio,
este indicador podría elaborarse por medio de una matriz
que mostrase productos forestales no madereros que se sabe
que se están cosechando activamente, la periodicidad
de la cosecha y el método de reglamentación
que se usa, si tal es el caso. Entonces, para los productos
que estuviesen reglamentados se podría presentar en
forma de tabla una estimación del rendimiento sostenible,
la cosecha autorizada y la cosecha real, si se dispusiese
de los datos. En los casos en que dichos productos no estuviesen
reglamentados, quizás fuera posible emplear una evaluación
cualitativa de la gama de productos cosechados, las clases
de ecosistemas de que provienen, el estado de esos ecosistemas
y la facilidad con que se renuevan los productos.
5.5 Superficie
y porcentaje de bosques afectados por procesos o agentes más
allá de la variabilidad histórica
Este indicador
requiere el planteamiento de tres cuestiones. La primera es
saber si hay ciertos factores que operan fuera de la variabilidad
considerada normal en algún contexto histórico.
La segunda es saber, en el caso de los factores que operan
fuera de dicha variabilidad, en qué grado están
afectando negativamente el bosque. La tercera es averiguar
a qué ritmo se está operando el cambio. La primera
interrogante supone hacer un análisis, posiblemente
de las fuerzas enumeradas en el enunciado original del indicador
(insectos, enfermedades, competencia de especies exóticas,
incendio, tormentas, desmonte, anegamiento permanente, salinización
y animales domésticos).
Cuando se altera
el índice de crecimiento, reproducción o mortalidad
de determinada especie o la diversidad de un ecosistema en
un grado mayor que las alteraciones que se sabe ocurrieron
en los ciclos del pasado o en comparación con algún
punto de referencia, habría que tomar nota de esa situación.
No se tomarían en cuenta los procesos o agentes que
se consideraran dentro de niveles de referencia o de la variabilidad
histórica, como resultado del análisis inicial.
Las áreas afectadas por procesos debidos a la actividad
humana o por modificaciones que son el resultado secundario
de cambios en la frecuencia de alteraciones naturales, se
podrían presentar en función del agente causal
y de la superficie afectada si los cambios exceden la variabilidad
histórica o el sistema de referencia.
En los últimos
años, se está prestando más atención
a los estudios biológicos y a los relativos a la salud
de plantaciones forestales. Esos estudios pueden indicar cambios
sistemáticos en procesos o agentes que inciden en las
plantaciones forestales y que pueden ser vigilados adecuadamente.
El desmonte es un proceso de alteración de los bosques
que puede ser vigilado en forma adecuada según el criterio
1.
5.6 Superficie
y porcentaje de tierras forestales sujetas a niveles de contaminantes
atmosféricos específicos o radiación ultravioleta
B.
Este indicador
ha sido concebido para atender a la medición de un
proceso que amenaza la salud del ecosistema. Muchos países,
generalmente a través de su ministerio del medio ambiente,
llevan a cabo la vigilancia de la contaminación, deposición
y concentración de contaminantes transportados por
el aire. En la mayoría de los casos, dichos programas
de vigilancia resultan en la producción de mapas que
muestran isolíneas de índices de deposición
de sulfatos, nitratos o sus equivalentes elementales. De modo
semejante, se han empleado isolíneas para representar
la concentración media de ozono en el aire. La radiación
ultravioleta varía según las estaciones, pero
también puede representarse en mapas de isolíneas,
posiblemente para el período de verano que es cuando
el sol está más fuerte.
Algunos países
no tienen sistemas de vigilancia de esos contaminantes o de
la radiación UV-B debido a que tienen concentraciones
insignificantes de contaminantes, que no perciben el problema
o que carecen de la tecnología adecuada. En esos casos,
quizá valga la pena establecer un número limitado
de sitios de muestra que sirvan de referencia para confirmar
que los niveles de contaminantes que inciden en los bosques
son bajos.
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5.7 Superficie
y porcentaje de tierras forestales que presentan una disminución
de los componentes biológicos
La vigilancia
directa de los procesos ecológicos y biota a lo largo
del tiempo es una tarea difícil. Ese indicador proporciona
un diagnóstico precoz de cambios en los procesos de los
ecosistemas, tales como el ciclo de los nutrientes del suelo,
la dispersión de las semillas o la polinización.
En algunos países, se han implementado sistemas de vigilancia
ecológica basados en el uso de parcelas, a menudo con
el objeto de atender a preocupaciones acerca de la declinación
de los bosques relacionada con la contaminación atmosférica.
Esas parcelas de muestreo son generalmente lotes fijos donde
se toman medidas de las condiciones de los árboles, las
concentraciones de nutrientes en el suelo y el follaje, la vegetación
de sotobosque y elementos de los biota. Los datos generados
por esas parcelas deberán relacionarse con modelos para
permitir hacer extrapolaciones o predicciones de fenómenos
de escala nacional.
Si bien existen
tales sistemas en funcionamiento en Norteamérica, Europa
y Japón, algunos países miembros del Proceso de
Montreal no llevan a cabo actualmente ese tipo de vigilancia
sistemática de los ecosistemas. El seguimiento de la
salud de los ecosistemas puede ser un área que ofrezca
en el futuro oportunidades para llevar a cabo una acción
cooperativa en el seno del Grupo del Proceso de Montreal, ya
que proporcionaría un instrumento común para el
diagnóstico precoz de problemas también comunes
que plantea el mantenimiento de la salud y vitalidad del ecosistema
forestal.
Una gran proporción
de la biodiversidad la constituye la variedad de invertebrados
y elementos de la microflora, como los hongos. Estos organismos
forman la mayor masa del mundo biológico. Aunque la vigilancia
de esos microorganismos es una actividad que se encuentra en
sus comienzos, se considera que constituyen útiles mecanismos
de alerta temprana en razón de la brevedad de sus tiempos
de regeneración, elevada tasa de reproducción
y su alto grado de participación en procesos ecológicos
específicos, por ejemplo, el ciclo de los nutrientes.
5.8 La erosión
del suelo
El suelo es un
determinante fundamental del tipo y calidad del bosque. Es difícil
definir la calidad del suelo, pero se pueden medir ciertos procesos
que se sabe que la disminuyen, como la erosión y la compactación.
Generalmente la erosión del suelo es el resultado de
la pérdida de la cubierta vegetal y el deterioro de la
integridad de los sistemas radiculares. Asimismo puede haber
erosión cuando se construyen caminos en laderas escarpadas
o se talan árboles en sitios que tienen suelos frágiles
o erosionables. En la mayoría de los países, la
erosión se vigila como parte del proceso de manejo forestal,
pero en general los datos no se compilan a escala nacional.
La realización
de estimaciones nacionales de la erosión de suelos de
tierras forestadas requeriría un sistema de muestreo,
ya sea utilizando un muestreo de etapas múltiples (fotografía
aérea o por satélite para delinear áreas
que experimentan demandas excesivas, seguida de muestreos de
un subconjunto de esas áreas) o mediante el muestreo
sistemático de zonas alteradas (tala, incendio, construcción
de caminos, etc.). Las estimaciones globales de la erosión
del suelo no tendrían mayor significado a causa de la
variabilidad natural de ese fenómeno. Los indicadores
nacionales proporcionarían información sobre el
porcentaje de área que se considera que sobrepasa la
norma local de la erosión, dadas las alteraciones del
manejo. Ya existen algunos protocolos de medición. Sin
embargo, la erosión en capas y en surcos es difícil
de medir exhaustivamente y las técnicas de reconocimiento
aéreo tienen limitaciones cuando se trata de cuantificar
la erosión bajo la cubierta forestal.
5.9 Superficie
y porcentaje de tierras forestales manejadas principalmente para
cumplir funciones de protección
En numerosos
países, ciertas áreas de bosques han sido divididas
en zonas o puestas bajo reglamentación especial para
desempeñar funciones no madereras, tales como la protección
de cuencas hidrográficas, sectores ribereños,
llanos inundables, o bien como protección contra avalanchas.
En otros países, se reconocen esas funciones como parte
de la responsabilidad normativa de manejo o administración
forestal y, por lo tanto, se podría decir que en el manejo
de todas las tierras forestales se tienen en cuenta esas funciones
de protección.
En el informe
de primera aproximación que se haga para cada país,
sería conveniente establecer claramente y en forma de
tabla el enfoque normativo del manejo de esas funciones de protección
que cumplen los bosques en tierras de propiedad gubernamental
o privada, ya sea en virtud del sistema de tenencia de la tierra
y la zonificación o por métodos regulatorios.
En los casos en que sea posible, esa tabla podría incluir
la superficie real y los porcentajes de áreas zonificadas
o clasificadas específicamente para desempeñar
funciones de protección.
5.10 Porcentaje
de kilómetros de cursos de agua en cuencas forestadas,
en los cuales el caudal y la periodicidad del flujo se han desviado
significativamente de la variabilidad histórica.
Pocos países
mantienen sistemas globales de vigilancia de flujos de agua
para usar específicamente en cuencas hidrográficas
forestadas. El flujo de agua neto de una cuenca forestada se
basa en el balance hídrico de la precipitación,
evaporación, transpiración y los flujos superficiales
y subsuperficiales. El manejo forestal puede incidir en el flujo
de agua al afectar cualquiera de esos componentes del ciclo
hidrológico.
El flujo de agua
se mide generalmente por medio de un vertedor de aforo o canal
que tiene un registrador automático; éste mide
la altura del agua y, a partir de esa medida, se interpola el
volumen por unidad de tiempo. La medición sistemática
del caudal del agua se combinaría lógicamente
con mediciones de la calidad del agua, turbidez, temperatura
y otros parámetros. La ubicación de los puntos
de muestreo para la vigilancia debe diseñarse de modo
que permita distinguir entre sectores de la cuenca forestados
y no forestados, ya que las tierras agrícolas, por ejemplo,
tienen un balance hídrico muy diferente del de las tierras
forestales.
5.11 Superficie
y porcentaje de tierras forestales con disminución significativa
de la materia orgánica en el suelo y/o cambios en otras
propiedades químicas del suelo
Los cambios en
el contenido de materia orgánica del suelo, como la erosión,
son un asunto que ha sido vigilado en gran parte a escala local
o específica del sitio. Los cambios en la materia orgánica
y en la composición química de los suelos indicarían
efectos crónicos o de largo plazo de regímenes
de manejo forestal, tales como los cultivos de rotación
corta, cosecha de biomasa o formas extremas de preparación
de sitios para la plantación o la regeneración
de bosques naturales.
El muestreo que
se hace para determinar las propiedades químicas del
suelo debe centrarse en sitios representativos donde tienen
lugar las operaciones de silvicultura.
5.12 Superficie
y porcentaje de tierras forestales con una compactación
o cambio significativo de las propiedades físicas del suelo
a causa de actividades humanas
Los cambios en
la densidad de la masa del suelo o en la capacidad de infiltración
son sintomáticos del uso de equipos pesados, pastoreo
de ungulados localizado y excesivo, o incluso un intenso tráfico
de paseantes a pie. Si bien los suelos forestales son dinámicos
y el crecimiento de las raíces y la acción de
la fauna edáfica suelen corregir con el tiempo la compactación
del suelo, es importante vigilar los efectos de las explotaciones
forestales en las propiedades físicas del suelo.
Como en el caso
de otros indicadores correspondientes al criterio 4, las propiedades
físicas del suelo no se vigilan convencionalmente de
un modo que facilita la presentación de informes nacionales.
Las mediciones de los cambios que ocurren en la densidad de
la masa de suelo en los diferentes tipos de suelo como consecuencia
de diferentes cosechas u otras presiones, generalmente se hacen
de una manera específica del sitio. La aplicación
de un enfoque nacional haría necesario normalizar las
mediciones locales o bien adoptar un sistema de muestreo. Se
podría diseñar un sistema nacional de muestreo
en combinación con otros trabajos de muestreo del suelo
en un número limitado de sitios representativos.
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5.13 Porcentaje
de masas o cursos de agua en áreas forestales con una variación
significativa de la diversidad biológica respecto a la
variabilidad histórica
Los cambios en
la fauna y flora acuáticas pueden verse como indicadores
de la reacción al estrés causado por alteraciones
químicas o físicas en las masas y cursos de agua.
De modo semejante a un indicador descrito más arriba
(la disminución de los componentes biológicos
de los ecosistemas forestales), para llevar a cabo la vigilancia
del medio acuático sería necesario contar con
un programa continuo de muestreo en el que habría que
distinguir los sectores forestados y los no forestados de las
cuencas. El diseño de esos programas de muestreo debería
permitir establecer distinciones entre cambios relacionados
con las operaciones de silvicultura y los que ocurren debido
a otras causas.
Un tal programa
de vigilancia por medio de muestreos realizado en un número
limitado de sitios representativos podría incluir la
identificación de proliferaciones algales, especies de
peces, fauna béntica y plantas acuáticas. Se podrían
realizar también algunos muestreos para detectar residuos
de plaguicidas en plantas y peces en los casos en que se considere
que puede haber un problema en potencia.
5.14 Porcentaje
de masas o cursos de agua en áreas forestales con una variación
significativa respecto a la variabilidad histórica del
pH, oxígeno disuelto, concentración de sustancias
químicas, sedimentación o temperatura
Este indicador
tiene el objeto de vigilar una amplia gama de factores que pueden
incidir de manera crónica o periódica en la salud
de los cursos o masas de agua. Serviría para indicar
específicamente cambios debidos a la lixiviación,
la erosión y las proliferaciones algales; modificaciones
en los amortiguadores ribereños; contaminación
de sustancias químicas. El diseño de esos programas
de muestreo debería permitir establecer distinciones
entre los cambios relacionados con las operaciones de silvicultura
y los que ocurren debido a otras causas.
Como en el caso
del indicador de la diversidad biológica en medio acuático,
este indicador requeriría un programa continuo de muestreo
y vigilancia de un número limitado de sitios representativos
y debería hacerse la distinción entre zona forestadas
y no forestadas de las cuencas. Los dos indicadores se podrían
vigilar simultáneamente en puntos de muestreo específicos.
5.15 Superficie
y porcentaje de tierras forestales que están experimentando
una acumulación de sustancias tóxicas persistentes
Determinadas
fuentes puntuales o episodios de contaminación de gran
extensión pueden requerir una cartografía y un
muestreo específicos, distintos de los programas de muestreo
diseñados estadísticamente. Una manera conveniente
de presentar los resultados sería hacerlo en forma de
narrativa, indicando el lugar, la sustancia tóxica y
la medida correctiva correspondiente, si tal es el caso. Se
pueden cartografiar las zonas que han sufrido contaminación
por sustancias químicas, desechos nucleares, plaguicidas,
fango cloacal y aguas residuales u otras sustancias tóxicas,
y presentar los datos en forma de tablas. Las sustancias tóxicas
deben definirse según el contexto nacional.
5.16 Biomasa
total de los ecosistemas forestales y reservas de carbono por
tipo de bosque, clase de edad y etapa de sucesión
Las reservas
de carbono en los ecosistemas forestales consisten en la biomasa
constituida por árboles y otras plantas vivas, árboles
y ramas muertos y la materia orgánica de turberas, piso
del bosque y suelo. La biomasa de los árboles se estima
generalmente estableciendo relaciones alométricas con
medidas tales como volumen del tallo o diámetro y altura.
La vegetación no arbórea y la materia orgánica
del suelo se miden generalmente usando puntos de muestreo sobre
el terreno. La fracción de carbono de la biomasa se estima
normalmente usando un factor de conversión de base científica.
La estimación
de las reservas de carbono por tipo forestal, clase de edad
y etapas de sucesión, cuando es posible hacerla, es una
manera útil de estratificar programas de muestreo y aumentar
la eficiencia del diseño de la muestra. Esas variables
pueden correlacionarse con cambios en la reserva de carbono,
facilitando la modelización del balance del carbono y
su respuesta ante cambios en el manejo del bosque o ante alteraciones
naturales.
5.17 Contribución
de los ecosistemas forestales al balance global total del carbono,
incluyendo la absorción y emisión de carbono
Este indicador
requiere la elaboración de un modelo de balance de carbono
a nivel nacional. Últimamente, la NATO Science Symposium Series
[serie de simposios científicos de la OTAN], el Grupo
intergubernamental sobre cambio climático y el International
Institute for Applied Systems Analysis (Instituto internacional
para el análisis de sistemas aplicados, IIASA) han trabajado
en este tema a nivel internacional.
En trabajos científicos
realizados recientemente, la National Aeronautical and Space
Administration (NASA) y otras entidades han elaborado modos
eficaces para estimar las cantidades netas de carbono que absorben
los bosques por medio de una variedad de sensores de satélite.
Sin embargo, la absorción o emisión de carbono
que realizan los suelos todavía requiere la modelización
de la dinámica de la hojarasca y su descomposición.
Los países del Proceso de Montreal quizás quieran
examinar y luego respaldar un enfoque del balance de carbono
de los bosques basado en el trabajo efectuado.
5.18 Contribución
de los productos forestales al ciclo global del carbono
El sector de
los productos forestales, incluyendo los productos madereros,
papel y productos compuestos, se considera también parte
del ciclo global del carbono. Los productos forestales se extraen
de la reserva de carbono del ecosistema, pero no pasan por un
proceso de descomposición convencional. La duración
de su uso y el tiempo de residencia en los vertederos requieren
modelización y estimación. En este área
también se han emprendido estudios y quizás los
miembros del Proceso de Montreal quieran examinar y luego adoptar
un protocolo específico ya en uso en el ámbito
internacional.
Página de inicio
5.19 Abastecimiento
y consumo/uso de productos forestales no madereros
Como se mencionó
más arriba, los productos forestales no madereros pueden
comprender caza mayor, caza de pelo, nueces y semillas, bayas,
hongos, aceites, follaje, plantas medicinales, turba y combustible,
forraje, etc. Este indicador se relaciona muy estrechamente
con el indicador (e) del criterio 2. Ha sido concebido para
vigilar el consumo de productos forestales no madereros en paralelo
con otros indicadores que sirven para vigilar el consumo o producción
de productos madereros.
En muchos países
no están regulados todos los productos forestales no
madereros y, por lo tanto, puede haber dificultades para obtener
estadísticas precisas sobre la producción o consumo
de dichos productos. Quizá sea necesario hacer una lista
de los principales productos forestales no madereros que se
conozcan y, si es posible, hacer estimaciones de su suministro
anual y sus tasas de producción y consumo.
5.20 Número
y tipo de instalaciones disponibles para actividades recreativas
generales y turismo, en relación con la población
y la superficie de los bosques
Este indicador
está diseñado para dar una medida de las posibilidades
recreativas que ofrecen los bosques del país. Los tipos
de instalaciones recreativas que se podrían incluir serían
los sitios de picnic y barbacoa (número); los campamentos
(número); los centros de interpretación y de visitantes
(número); las grandes construcciones, tales como centros
deportivos y de esparcimiento al aire libre (número);
los senderos pedestres (km) y caminos de acceso (km) y demás
instalaciones que se consideren apropiadas en el contexto del
país. Esas instalaciones se podrían medir en cantidad
por hectárea o por 100.000 habitantes.
Hay que reconocer
también que los países pueden interpretar de manera
diferente el papel que desempeñan ciertas instalaciones
recreativas, es decir, si éstas aumentan o reducen la
calidad del recreo y el turismo.
5.21 Número
de visitantes atribuido a la recreación y al turismo, en
relación con la población y superficie de bosques
Este indicador
mide la demanda que representan las actividades recreativas
realizadas en el bosque en cuanto al número real de personas
que participan en ellas y a la presión que dichas actividades
ejercen en las tierras forestales. A menudo no es fácil
llevar un control de los visitantes, especialmente cuando están
dispersos en áreas grandes que tienen senderos o sitios
para picnic. En muchos casos, es necesario realizar programas
de vigilancia específicos, por ejemplo, observando el
número de usuarios de un sendero pedestre, sitio de picnic
o zona de esparcimiento y haciendo una extrapolación
para estimar los totales nacionales y las tendencias temporales.
Una segunda opción es usar una encuesta pública
para obtener estimaciones de niveles de participación
en las diversas actividades recreativas. Al comunicar la información
sobre este indicador, se sugiere expresar el uso en visitantes-día
y hacer la distinción entre recuentos directos y estimaciones.
5.22 Valores
forestales no consuntivos
Los "bienes"
no consuntivos son aquellos que no resultan en la extracción
física de productos del bosque. Entre ellos, se podría
mencionar el esparcimiento, la fotografía, la observación
de aves, la educación, la contemplación o meditación.
El indicador ha sido formulado para centrarse en los usos directos
de los bosques para la obtención de beneficios no consuntivos,
y no en los beneficios indirectos tales como los valores de
existencia y de legado, etc.
En la mayoría
de los casos, esos valores se pueden estimar por medio de encuestas
públicas, cuestionarios, o indicadores indirectos tales
como el número de miembros de clubes pedestres, asociaciones
de observación de aves y organizaciones de conservación
de los bosques. Quizás los países quieran evaluar
la importancia relativa de esos valores.
5.23 Viabilidad
y adaptabilidad a condiciones económicas cambiantes, de
las comunidades dependientes de los bosques, incluyendo comunidades
indígenas
Aunque cada vez
se reconoce más la viabilidad y adaptabilidad de las
comunidades como un importante componente del manejo sostenible
de los bosques, en este momento no se dispone de buena parte
de los métodos e instrumentos de medición necesarios.
Es preciso elaborar y evaluar métodos apropiados.
Son comunidades
dependientes del bosque aquellas que, ya sea en términos
económicos o de las actividades de subsistencia, derivan
una proporción considerable de su sustento de productos
procedentes del bosque. La viabilidad de la comunidad es un
término subjetivo, ya que es tanto una actitud como un
rasgo mensurable. En algunos casos, se puede juzgar la viabilidad
según el índice de desempleo, cambios en la base
de empleos, grado de dependencia en la asistencia social o índices
de crecimiento de la población o de emigración.
La adaptabilidad
de las comunidades al cambio es generalmente una función
de la diversidad de la economía local y de la adaptabilidad
de la población activa. La diversidad se puede medir
desde el punto de vista económico basándose en
el número de empresas y su contribución relativa
a la economía local. Por ejemplo, una ciudad donde el
principal empleador es una única gran fábrica
de pasta y papel podría tener un bajo nivel de adaptabilidad
si esa empresa se cerrase.
Las comunidades
indígenas, particularmente aquellas donde las actividades
de subsistencia constituyen una gran parte del sustento de la
vida, pueden ser sumamente adaptables a los ciclos naturales,
pero no estar en absoluto preparadas para adaptarse a restricciones
o cambios en los usos tradicionales que hacen del bosque. La
viabilidad y adaptabilidad de las comunidades indígenas,
por lo tanto, debe reflejarse en la seguridad de la tenencia
de sus tierras y usos tradicionales.
La interpretación
de las medidas de viabilidad y adaptabilidad de las comunidades
debe hacerse con cuidado y en el contexto más amplio
de las condiciones socioeconómicas del país en
cuestión.
5.24 Superficie
y porcentaje de tierras forestales utilizadas con propósitos
de subsistencia
El uso de los
bosques para la subsistencia suele relacionarse con las poblaciones
indígenas. Sin embargo, existen poblaciones no indígenas
que usan las tierras forestales en gran medida para su subsistencia;
por ejemplo, recogiendo hongos, cazando animales salvajes y
recolectando frutos silvestres y leña.
En el caso de
las poblaciones indígenas, con frecuencia se han establecido
reservas o se han demarcado lindes legales en zonas donde el
uso de los productos forestales para fines de subsistencia está
garantizado por la legislación. En otras tierras, a menudo
es posible realizar una gran variedad de actividades tradicionales
o de subsistencia con o sin control regulatorio o jurídico.
Asimismo, es frecuente que, con respecto a una misma área
forestal, coexistan derechos de usos tradicionales o de subsistencia
con otros derechos, como los que controlan la tala. En consecuencia,
será necesario que cada país explique y clasifique
los enfoques normativos y jurídicos relativos a la satisfacción
de las necesidades de subsistencia y evalúe la extensión
de esas áreas con respecto a la totalidad de las tierras
forestales.
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