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Febrero 1997
RESUMEN
En
junio de 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) concentró
la atención mundial en la importancia de la
ordenación sostenible de los bosques como uno
de los principales componentes del desarrollo sostenible.
Con la adopción de la Declaración de
Principios relativos a los bosques y del Capítulo
11 del Programa 21, la CNUMAD reconoció la
importancia de la ordenación sostenible de
todo tipo de bosques, incluidos los templados y los
boreales, para satisfacer las necesidades de las generaciones
presentes y futuras.
Con
posterioridad a esa Conferencia, en septiembre de
1993, la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación
en Europa patrocinó un seminario internacional
sobre Desarrollo Sostenible de los Bosques Boreales
y Templados, que tuvo lugar en Montreal, Canadá.
Esa conferencia sirvió de base conceptual para
las iniciativas regionales e internacionales posteriores
destinadas a elaborar criterios e indicadores para
la ordenación sostenible de los bosques.
En
junio de 1994 se constituyó el Grupo de Trabajo
sobre los Criterios e Indicadores para la Conservación
y Ordenación Sostenible de los Bosques Templados
y Boreales, con el fin de promover la elaboración
de criterios e indicadores aceptados a nivel internacional
mediante una serie de reuniones organizadas por los
países participantes. Ese Grupo de Trabajo
se conoce ahora como el Proceso de Montreal.
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal está
integrado por representantes de Argentina, Australia,
Canadá, Chile, China, Estados Unidos de América,
Japón, México, Nueva Zelanda, República
de Corea, Federación de Rusia y Uruguay. Tomados
en su conjunto, esos países de los cinco continentes
representan un 90% de los bosques templados y boreales
del mundo (así como zonas de selvas tropicales)
y un 60% de la superficie total de bosques. Asimismo,
representan un 45% del comercio mundial de madera
y productos de madera y un 35% de la población
mundial. El Grupo de Trabajo cuenta con el respaldo
de la Oficina de Coordinación, que funciona
en Ottawa, Canadá.
La Declaración
de Santiago
En
febrero de 1995, en Santiago, Chile, los 10 países
que dieron origen al Proceso de Montreal firmaron
una declaración en que expresaron su compromiso
político, que se conoce con el nombre de "Declaración
de Santiago", así como un conjunto general
de siete criterios y 67 indicadores para la conservación
y ordenación sostenible de los bosques templados
y boreales destinada al uso de sus respectivas autoridades
encargadas de formular la política a nivel
nacional. Desde esa fecha, Argentina y Uruguay han
firmado la Declaración de Santiago y pasado
a formar parte del proceso de Montreal.
La
Declaración de Santiago representa un importante
paso para la aplicación de los Principios relativos
a los bosques y del Programa 21 adoptados por la CNUMAD,
así como para promover el compromiso conjunto
formulado por los países consumidores de maderas
tropicales en enero de 1994 con vista a alcanzar el
objetivo del ordenamiento sostenible de sus respectivos
bosques para el año 2000.
Criterios e indicadores
del proceso de Montreal
Los
siete criterios del Proceso de Montreal, definidos
por sus respectivos indicadores, se consideran componentes
esenciales de la ordenación sostenible de los
ecosistemas forestales. Seis de los criterios e indicadores
están relacionados con las condiciones, atributos,
funciones o beneficios de los bosques. El Criterio
7 tiene que ver con el marco general de política
que puede facilitar la gestión sostenible de
los bosques y respaldar los esfuerzos encaminados
a conservar, mantener o realzar las condiciones, atributos
y beneficios comprendidos en los Criterios 1 a 6.
Tomados
en su conjunto, los criterios e indicadores del Proceso
de Montreal representan un entendimiento común
y una definición implícita de lo que
se entiende por ordenación sostenible de los
bosques. Son instrumentos para evaluar las tendencias
nacionales por lo que respecta a las condiciones y
el manejo de los bosques y constituyen un marco común
para describir, vigilar y evaluar el progreso para
alcanzar la meta de la sostenibilidad en cada país.
No constituyen normas de cumplimiento y no persiguen
el objetivo de evaluar directamente la sostenibilidad
a nivel de la unidad de gestión forestal.
La
aplicación de los criterios e indicadores contribuirá
a proporcionar una referencia internacional para los
responsables de formular las políticas nacionales,
mejorar la calidad de la información disponible
para los responsables de adoptar decisiones y el público,
y esclarecer los debates en materia de política
de bosques a niveles nacional e internacional.
Progreso en materia
de aplicación de las decisiones
Con
posterioridad a la firma de la Declaración
de Santiago, los países signatarios del Proceso
de Montreal comenzaron a dar pasos para llevar a la
práctica los criterios e indicadores acordados,
teniendo en cuenta las circunstancias nacionales.
Se han organizado reuniones del Grupo de Trabajo en
Nueva Zelandia (Auckland, noviembre de 1995) y Australia
(Canberra, junio de 1996) destinadas a aclarar las
cuestiones relativas a su aplicación y facilitar
los esfuerzos iniciales.
El
primer paso fue la encuesta inicial realizada por
la Oficina de Coordinación para determinar
la disponibilidad actual de información sobre
los indicadores en cada país, así como
su capacidad para presentar informes sobre los indicadores.
Los resultados de la encuesta provisional indican
que si bien los datos disponibles y la capacidad de
presentación de informes varían ampliamente
entre los 12 países, la mayoría cuenta
con datos y pueden presentar informes al menos sobre
el 50% de los 67 indicadores.
La
encuesta llevada a cabo por la Oficina de Coordinación
indica también que en algunos casos la carencia
de información y los problemas relacionados
con la presentación de informes supondrían
realizar nuevas investigaciones, establecer nuevos
sistemas de vigilancia y crear nuevos métodos
de presentación de informes, pero que en otros
casos la solución podría radicar en
una mejor definición de los términos
y la elaboración de métodos de medición.
Las
variaciones en cuanto a la información disponible
y a la capacidad de presentación de informes
que se puso de manifiesto en la encuesta subraya las
grandes diferencias entre los países del Proceso
de Montreal por lo que se refiere a la calidad y extensión
de los bosques, la propiedad de las tierras, la población,
el sistema y estructura del gobierno, y el desarrollo
económico. Esas diferencias plantean desafíos
especiales en cada país por lo que se refiere
a la manera en que deben aplicarse los criterios e
indicadores. Asimismo, indican una de las principales
ventajas del Proceso de Montreal, a saber, la diversidad
de los países participantes.
Perspectivas futuras
Sobre
la base de los resultados de la encuesta llevada a
cabo por la Oficina de Coordinación, los países
del Proceso de Montreal han acordado la orientación
a seguir en el futuro. El Grupo de Trabajo ha establecido
un Comité Asesor Técnico (CAT) ad hoc
encargado de brindar asesoramiento al Grupo sobre
cuestiones técnicas y científicas relacionadas
con la aplicación de los criterios e indicadores.
La primera reunión de ese Grupo de Trabajo
tuvo lugar en septiembre de 1996 en Pasadena, California,
y estuvo destinada a elaborar recomendaciones sobre
las definiciones de los principales términos
empleados en el Proceso de Montreal, así como
métodos para obtener datos sobre los diferentes
indicadores.
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal está
trabajando también en la preparación
de un informe preliminar sobre los resultados de los
esfuerzos iniciales realizados por los países
para medir los criterios e indicadores. El informe
se distribuirá durante el XI Congreso Mundial
de Silvicultura que tendrá lugar en Antalya,
Turquía, en octubre de 1997.
La
República de Corea tiene previsto ser sede
de la IX Reunión del Grupo de Trabajo del Proceso
de Montreal, que tendrá lugar en Seúl
en julio de 1997. Esa reunión estará
dedicada principalmente a examinar las recomendaciones
dimanantes de la reunión del CAT de septiembre
de 1996 y a ultimar los preparativos para el primer
informe preliminar.
En
las reuniones del Proceso de Montreal participan también
otros países, organizaciones internacionales,
organizaciones ecologistas no gubernamentales, grupos
de la industria y otros grupos interesados, así
como representantes de otras iniciativas sobre criterios
e indicadores.
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PROCESO
DE MONTREAL -- DEFINICIÓN DE LOS PRINCIPALES
TÉRMINOS
| Criterio: |
- Categoría
de condiciones o procesos que permiten evaluar
la ordenación sostenible de los bosques.
- Los criterios
se caracterizan por un conjunto de indicadores
conexos que son objeto de vigilancia periódica
para evaluar el cambio.
|
| Indicador: |
- Una variable
cuantitativa o cualitativa que puede ser medida
o descrita y que, cuando es observada periódicamente,
demuestra tendencias.
|
| Ecosistema: |
- Complejo dinámico
de comunidades vegetales, animales, fúngicas
y de microorganismos, así como el entorno
no biológico conexo con el cual interactúan.
|
| Tipo
de bosque: |
- Categoría
de bosques definida por su vegetación,
especialmente su composición, y factores
geográficos, atendiendo a las categorías
de un sistema apropiado para su situación
preparado por cada país.
|
| Vigilancia: |
- La medición
y evaluación periódicas y sistemáticas
del cambio de un indicador.
|
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AGRADECIMIENTOS
La Oficina
de Coordinación expresa su agradecimiento a los
miembros del Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal
por su colaboración y respaldo brindados en respuesta
a la solicitud de información y en la preparación
del informe sobre el progreso alcanzado con relación
a los Criterios e Indicadores para la Conservación
y el Manejo Sustentable de los Bosques Templados y Boreales.
Si bien
el tiempo disponible para las respuestas fue limitado,
la gran calidad de la información presentada
ha facilitado sobremanera la preparación de este
informe.
Kathryn Buchanan
Oficina de Coordinación
Servicio Forestal Canadiense
Ottawa, Canadá

SECCIÓN
I -- INTRODUCCIÓN Y BREVE RECUENTO HISTÓRICO
Los
bosques son esenciales para el bienestar a largo plazo
de las poblaciones locales, las economías nacionales
y la biosfera terrestre en su conjunto. La Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo
(CNUMAD), que se reunió en Río de Janeiro
en junio de 1992, concentró la atención
mundial en la importancia de la ordenación
sostenible de los bosques como un componente esencial
del desarrollo sostenible. Al adoptar la Declaración
de Principios relativos a los bosques y el Capítulo
11 del Programa 21, la CNUMAD reconoció la
importancia de la ordenación sostenible de
todos los tipos de bosques, incluidos los bosques
templados y boreales, para satisfacer las necesidades
de las generaciones actuales y futuras.
La
elaboración de criterios e indicadores para
la ordenación sostenible de los bosques templados
y boreales es un importante paso para la aplicación
de los Principios relativos a los bosques y el Programa
21 de la CNUMAD, así como para promover el
compromiso conjunto adoptado en enero de 1994 por
los países consumidores de maderas tropicales,
destinado a alcanzar el objetivo del desarrollo sostenible
de sus respectivos bosques para el año 2000.
Inicio del Proceso
de Montreal
Al
término de la CNUMAD, Canadá organizó
un Seminario Internacional de Expertos sobre Desarrollo
Sostenible de los Bosques Boreales y Templados. Ese
seminario, que tuvo lugar en Montreal en septiembre
de 1993, estuvo patrocinado por la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa.
El seminario estuvo centrado específicamente
en la elaboración de criterios e indicadores
para la ordenación sostenible de los bosques
templados y boreales y fue la base conceptual para
los posteriores trabajos regionales e internacionales
sobre criterios e indicadores.
Con
posterioridad a ese seminario, se dieron pasos para
que los países participantes en el seminario
elaboraran criterios e indicadores para la ordenación
sostenible de los bosques. Los países europeos
decidieron que era importante trabajar como una región
en el marco de la Declaración Ministerial de
Helsinki y sus cuatro resoluciones, suscritas por
todos ellos. El esfuerzo paneuropeo relativo a los
criterios e indicadores se conoce ahora con el nombre
de Proceso de Helsinki.
Posteriormente
Canadá puso en marcha una iniciativa con la
participación de otros países que tienen
bosques templados y boreales, destinada específicamente
a crear y aplicar criterios e indicadores acordados
a nivel internacional para la ordenación sostenible
de los bosques. Esa iniciativa llevó a la formación
en junio de 1994 del Grupo de Trabajo sobre Criterios
e Indicadores para la Conservación y Ordenación
Sostenible de los Bosques Templados y Forestales,
conocido ahora como el Proceso de Montreal.
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal está
integrado por representantes de Argentina, Australia,
Canadá, Chile, China, Estados Unidos de América,
Federación de Rusia, Japón, México,
Nueva Zelanda, República de Corea y Uruguay.
Esos países de cinco continentes representan
un 90% de los bosques templados y boreales de todo
el mundo (así como zonas de bosques tropicales)
y un 60% del total de la superficie cubierta de bosques.
Representan también el 45% del comercio mundial
en madera y productos de madera y el 35% de la población
mundial.
Declaración
de Santiago
Durante
el período comprendido entre junio de 1994
y febrero de 1995, los países del Proceso de
Montreal se reunieron en cinco ocasiones para proseguir
la tarea de elaborar criterios e indicadores acordados
a nivel internacional. En la VI Reunión del
Grupo de Trabajo celebrada en Santiago, Chile en febrero
de 1995, los 10 países participantes originales
firmaron una declaración en que expresaron
su compromiso político, que se conoce con el
nombre de "Declaración de Santiago", así
como un amplio conjunto de criterios e indicadores
para la conservación y ordenación sostenible
de los bosques templados y boreales para el uso de
sus respectivas autoridades encargadas de formular
las políticas. Desde esa fecha, Argentina y
Uruguay han suscrito la Declaración de Santiago
y pasado a formar parte del Proceso de Montreal.
Por
aquella fecha, Canadá se ofreció generosamente
para establecer la Oficina de Coordinación
del Proceso de Montreal en Ottawa, donde funciona
en la actualidad. La Oficina de Coordinación
brinda varios importantes servicios para el Proceso
de Montreal, incluida la preparación y distribución
de documentos, la coordinación del proceso
y diversas funciones relativas a un servicio de facilitación.
Fase de aplicación
Desde
la firma de la Declaración de Santiago en febrero
de 1995, los países del Proceso de Montreal
han iniciado un proceso de seguimiento encaminado
a lograr la aplicación en cada país
de los criterios e indicadores acordados, atendiendo
a las circunstancias nacionales. Se han organizado
reuniones posteriores del Grupo de Trabajo en Nueva
Zelanda (Auckland, noviembre de 1995) y Australia
(Canberra, junio de 1996) destinadas a aclarar cuestiones
relativas a la aplicación de lo acordado y
a facilitar los esfuerzos iniciales.
Al
término de la reunión celebrada en Nueva
Zelandia, y como preparativo para la reunión
en Australia, la Oficina de Coordinación redactó
un informe inicial de análisis de la "situación
de la información y la capacidad de preparación
de informes sobre los criterios e indicadores del
Proceso de Montreal", en que se resumen las principales
cuestiones planteadas por los países en cuanto
a la información disponible y a su capacidad
para presentar informes sobre los criterios e indicadores.
El Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal tiene
previsto completar para octubre de 1997 un "primer
informe preliminar" sobre los resultados de los esfuerzos
iniciales de los países en materia de aplicación
de los criterios e indicadores. El Grupo de Trabajo
ha establecido también un Comité Asesor
Técnico ad hoc encargado de brindar asesoramiento
al grupo sobre las cuestiones técnicas y científicas
planteadas con relación a la aplicación
de los criterios e indicadores, incluida la preparación
del primer informe preliminar.
Esas recientes actividades
del Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal se analizan
en mayor detalle en las secciones correspondientes
a "Situación actual" y "Medidas
futuras".

SECCIÓN
II -- ANTECEDENTES: CRITERIOS E INDICADORES
Descripción
de los criterios e indicadores
El
Proceso de Montreal especifica los siete criterios
siguientes como componentes esenciales de la conservación
y ordenación sostenible de los bosques templados
y boreales:
- la conservación
de la diversidad biológica;
- el mantenimiento
de la capacidad productiva de los ecosistemas forestales;
- el mantenimiento
de la salud y vitalidad de los ecosistemas forestales;
- la conservación
y el mantenimiento de los suelos y las aguas;
- el mantenimiento
de la contribución de los bosques a los ciclos
mundiales del carbono;
- el mantenimiento
y la promoción de los múltiples beneficios
socioeconómicos a largo plazo para satisfacer
las necesidades de las sociedades;
- el marco jurídico,
institucional y económico para la conservación
de los bosques y el ordenamiento sostenible.
Esos
siete criterios están definidos por 67 indicadores
conexos que son aspectos de los criterios susceptibles
de medición o descripción. El conjunto
de criterios e indicadores del Proceso de Montreal
se recoge en el Apéndice
2. El orden de los criterios o los respectivos
indicadores en la lista no supone prioridad. Todos
tienen igual importancia.
Los
criterios 1 al 6, y los indicadores conexos, caracterizan
el ordenamiento sostenible de los bosques. Están
relacionados específicamente con las condiciones,
atributos o funciones de los bosques, y con los múltiples
valores o beneficios asociados con los bienes y servicios
ambientales y socioeconómicos que nos brindan
los bosques.
El
criterio 7 y los indicadores afines están relacionados
con el marco general de política que permite
facilitar la conservación y la ordenación
sostenible de los bosques de un país. Ello
incluye condiciones y procesos sociales de gran magnitud
que en muchos casos son ajenos a los bosques propiamente
dichos pero que pueden respaldar los esfuerzos destinados
a conservar, mantener o promover una o más
de las condiciones, atributos, funciones y beneficios
comprendidos en los criterios 1 al 6.
Propósito de
los criterios e indicadores
Los
criterios e indicadores del Proceso de Montreal permiten
una comprensión común de lo que se entiende
por ordenamiento sostenible de los bosques. Son instrumentos
para evaluar las tendencias nacionales por lo que
respecta a las condiciones y el ordenamiento de los
bosques y representan un marco común para la
descripción, vigilancia y evaluación
del progreso hacia la sostenibilidad a nivel de país.
No son normas de cumplimiento y no están destinadas
a evaluar directamente la sostenibilidad a nivel de
la unidad de ordenamiento forestal.
La
aplicación de los criterios e indicadores contribuirá
a proporcionar una referencia internacional para los
encargados de formular las políticas nacionales,
mejorar la calidad de la información disponible
para los responsables de adoptar decisiones y el público,
y esclarecer los debates sobre política forestal
a niveles nacional e internacional. Los criterios
e indicadores podrían contribuir también
a sentar las bases para la cooperación internacional
en respaldo de la ordenación sostenible de
los bosques.
Marco conceptual de
criterios e indicadores
En
los criterios e indicadores del Proceso de Montreal
se refleja un enfoque basado en ecosistemas para la
ordenación forestal. Tomados en su conjunto,
los siete criterios y los indicadores conexos sugieren
una definición implícita de ordenamiento
sostenible de los ecosistemas forestales a nivel nacional.
Ningún criterio o indicador por sí solo
es índice de sostenibilidad. Por el contrario,
será necesario examinar cada criterio e indicador
en el contexto de otros criterios e indicadores.
En
vista de las grandes diferencias en las condiciones
naturales y sociales entre los países integrantes
del Proceso de Montreal, se observan variaciones de
un país a otro por lo que respecta a la aplicación
específica y la vigilancia de los criterios
e indicadores, dependiendo de las circunstancias nacionales.
Por lo tanto, cada país creará sus propios
planes y protocolos de medición para obtener
información apropiada a las condiciones nacionales.
A pesar de esas diferencias, deberán realizarse
esfuerzos para armonizar los enfoques de los países
en cuanto a la medición de los indicadores
y la presentación de informes al respecto.
Si
bien muchos de los indicadores del Proceso de Montreal
son fáciles de medir, otros suponen la recopilación
de información adicional, un nuevo programa
sistemático de toma de muestras o incluso llevar
a cabo investigaciones básicas.
Los
conceptos de la conservación y la ordenación
sostenible de los bosques están en continua
evolución. Los criterios e indicadores del
Proceso de Montreal serán examinados y ajustados
como corresponda para reflejar los avances en los
conocimientos científicos por lo que respecta
a la manera en que los ecosistemas funcionan y responden
a las intervenciones humanas, a la mayor experiencia
y capacidad para medir indicadores, a los avances
tecnológicos y a las variaciones de la demanda
de productos y servicios forestales por la población.

SECCIÓN
III -- SITUACIÓN ACTUAL EN CUANTO A LA INFORMACIÓN
DISPONIBLE Y LA PRESENTACIÓN DE INFORMES
Desde
la firma de la Declaración de Santiago en febrero
de 1995, los países del Proceso de Montreal
han comenzado a dar pasos para presentar informes
sobre los criterios e indicadores acordados, atendiendo
a las circunstancias nacionales. El primer paso ha
sido obtener una mejor comprensión de los datos
disponibles para los indicadores en cada país
y la capacidad actual de cada país para presentar
informes sobre los indicadores. Se han organizado
reuniones posteriores del Grupo de Trabajo en Nueva
Zelandia (Auckland, noviembre de 1995) y Australia
(Canberra, junio de 1996) destinadas a aclarar las
cuestiones relativas a su aplicación y facilitar
los esfuerzos iniciales.
Al
término de la reunión en Nueva Zelandia,
y como preparativo de la reunión en Australia,
la Oficina de Coordinación preparó un
informe preliminar de la encuesta sobre la Situación
de la información y la capacidad de preparación
de informes sobre los criterios e indicadores del
Proceso de Montreal, en que se resumen las cuestiones
esenciales planteadas por los países en cuanto
a los datos disponibles y a la capacidad de presentación
de informes sobre los criterios e indicadores.
Los
resultados hasta la fecha indican que si bien los
datos disponibles para los indicadores varía
entre los 12 países, la mayoría de ellos
cuentan con información para 50% o más
de los 67 indicadores, sobre todo por lo que respecta
al criterio 2 (capacidad productiva de los ecosistemas
forestales), el criterio 7 (marco de políticas),
y algunos de los indicadores comprendidos en el criterio
1 (diversidad biológica) y el criterio 6 (beneficios
socioeconómicos). No se cuenta con mucha información
por lo que respecta al criterio 3 (salud y vitalidad
del ecosistema forestal) y el criterio 4 (recursos
de aguas y tierras).
La
capacidad de presentación de informes sobre
los indicadores varía también de un
país a otro y, por lo general, está
relacionada con la información disponible.
La mayoría de los países están
en medida de presentar informes sobre muchos de los
indicadores comprendidos en los criterios 1, 2, 6
y 7, pero experimentan dificultades para presentar
informes sobre los criterios 3 y 4. Varios países
experimentan dificultades para presentar informes
sobre el criterio 5 (ciclos globales del carbono).
En el Apéndice 1 de
este informe se recoge información adicional
sobre la disponibilidad de datos y la capacidad de
presentación de informes.
Si
bien en algunos casos la carencia de información
y los problemas relacionados con la presentación
de informes exigirán llevar a cabo investigaciones,
adoptar nuevos sistemas de vigilancia y concebir nuevos
métodos de presentación de informes,
en otros casos la solución puede ser más
fácil. Con ese fin, se ha solicitado al Comité
Asesor Técnico del Grupo de Trabajo del Proceso
de Montreal que prepare definiciones comunes para
varios de los términos más importantes
empleados en los indicadores (tales como diversidad
biológica, clases de edades, etapa de sucesión,
comunidad dependiente de los bosques) basándose,
en la medida de lo posible, en definiciones existentes.
El
Grupo de Trabajo ha solicitado también al Comité
Asesor Técnico que estudie la manera en que
el tipo de bosque puede ser utilizado para caracterizar
eficazmente la diversidad biológica, y que
prepare notas explicativas para varios de los indicadores
comprendidos en los criterios 1 al 6 con el fin de
sentar una base más clara para que los países
puedan elaborar protocolos para la recogida de información.
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal hará
un análisis preliminar de los resultados y
recomendaciones del Comité Asesor Técnico
en una reunión que se celebrará al margen
de la cuarta sesión del Panel Intergubernamental
sobre Bosques que tendrá lugar en Nueva York
en febrero de 1997. Se hará un examen más
pormenorizado del informe del Comité en la
IX Reunión del grupo de Trabajo en Corea en
julio de 1997.

SECCIÓN
IV -- "VIÑETAS" DE LOS PAÍSES
Una
de las grandes ventajas del Proceso de Montreal es
la diversidad de países participantes. Los
países del Proceso de Montreal abarcan cinco
continentes y presentan grandes diferencias por lo
que respecta a la cantidad, calidad, características
y descripciones de sus bosques. Asimismo, los países
difieren por lo que respecta a la extensión
de sus bosques, el índice de crecimiento forestal
y el grado de reforestación y forestación
per cápita. Las diferencias nacionales son
más marcadas en cuanto a las etapas de desarrollo
económico, los patrones de propiedad de las
tierras, los patrones y tendencias demográficas,
las formas de organización social y política,
y las expectativas por lo que respecta a la contribución
de los bosques a la sociedad, o a su relación.
Esas
diferencias plantean problemas especiales en cada
país por lo que respecta a la manera en que
se deben aplicar los criterios e indicadores del Proceso
de Montreal, incluida la manera en que se deben recoger
los datos y la presentación de informes sobre
los indicadores a nivel nacional. Las siguientes "viñetas"
de los países participantes en el Proceso de
Montreal son ejemplo de la experiencia singular de
cada país, la gran variación de un país
a otro, y los desafíos o cuestiones específicos
que enfrenta cada país.
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Argentina
La
Argentina carece de información por lo que
respecta a muchos de los criterios e indicadores y,
en otros casos, los datos existentes están
dispersados en varias instituciones. Sin embargo,
es de esperar que esa situación mejore.
El
Banco Mundial financia un programa forestal en gran
escala en la Argentina que incluye un inventario pormenorizado
de los bosques autóctonos y las plantaciones.
El programa financiará también las actividades
de investigación encaminadas a aumentar la
productividad y a disminuir las repercusiones ambientales
negativas sobre las plantaciones y los bosques autóctonos
y a mejorar los conocimientos relacionados con la
restauración de los ecosistemas forestales.
La investigación sobre los bosques artificiales
comenzará en 1996 y la relacionada con los
bosques autóctonos, en 1997.
Tanto
los programas de inventario como los de investigación
contribuirán al mejoramiento de la base de
datos, que estará centralizada a nivel de la
Secretaría de Estado y, así lo esperamos,
también en el Instituto Nacional de Tecnología
Agrícola (INTA). Si bien esos inventarios serán
útiles para obtener información sobre
los diferentes indicadores no es de esperar, en vista
de la duración del programa quinquenal, que
proporcionen información dinámica en
cuanto a los ecosistemas forestales. Por consiguiente,
será necesario determinar si los programas
de vigilancia deberán programarse a intervalos
de 5, 10 o 15 años.
A escala
subregional, son alentadoras otras oportunidades para
recopilar la información necesaria para los
indicadores. Grandes compañías, principalmente
estadounidenses, están adquiriendo bosques
autóctonos. Como esas empresas deben adoptar
medidas de ordenación sostenible de los bosques,
se les exige que pongan en práctica un programa
de Evaluación de las Repercusiones Ambientales.
Una de las principales recomendaciones del primer
programa de ese tipo en Tierra del Fuego, Patagonia,
fue la adopción de medidas de manejo de los
bosques atendiendo a recomendaciones de ordenamiento
con fines de adaptación. A ese respecto, es
necesario llevar a cabo considerables actividades
de investigación y vigilancia que permitan
obtener información estática y dinámica
de gran calidad para los indicadores. Ello ocurrirá
a nivel subregional --cientos de miles de hectáreas
que representan un tipo de bosque, en ese caso el
bosque de la Patagonia andina.
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Australia
Australia
cuenta con unos 44 millones de hectáreas de
densos bosques y 112 millones de hectáreas
de bosques abiertos (bosques claros). Los tipos más
comunes de bosque y bosque claro son los dominados
por especies de Eucalyptus. Las selvas pluviales
son abundantes en las zonas templada, subtropical
y tropical. Los bosques densos y abiertos de Acacia
son importantes en las zonas más secas mientras
que los bosques densos y abiertos de Callitris
son los rodales más extensos de especies indígenas
de coníferas en Australia. Las zonas boscosas
en Australia están distribuidas en un arco
que se extiende a lo largo de las costas septentrional,
oriental, suroriental y suroccidental de Australia,
así como en Tasmania. Los 43 millones de hectáreas
(un 5% de la superficie total de las tierras) representa
un 60% de los bosques en pie antes de la llegada de
los europeos en 1778. Australia cuenta también
con más de un millón de hectáreas
de plantaciones, de las cuales 90% corresponden a
pinos exóticos y 10% a especies indígenas,
principalmente eucaliptos.
Los
tres niveles de gobierno en Australia tienen intereses
y responsabilidades específicos en materia
de ordenación forestal. Los gobiernos de los
estados y territorios son los principales responsables
de la ordenación forestal, resultado de la
responsabilidad que la Constitución otorga
a los estados en cuanto a sus decisiones en materia
de uso de las tierras y propiedad de grandes extensiones
de bosques. Los gobiernos locales tienen a su cargo
la planificación del uso de las tierras a nivel
local, así como los sistemas de clasificación.
El Gobierno federal de la Mancomunidad es responsable
de coordinar un enfoque nacional por lo que se refiere
a las cuestiones ambientales y de desarrollo de la
industria, así como de la participación
de Australia en iniciativas internacionales en materia
de bosques. Además de los tres niveles de gobierno
mencionados, los propietarios privados tienen la responsabilidad
del manejo de los bosques privados. Las disposiciones
mencionadas representan estímulos para que
todas las partes laboren en pro de un enfoque nacional
por lo que se refiere a las cuestiones relacionadas
con la ordenación sostenible de los bosques.
En
Australia existen fundamentalmente cuatro tipos de
tenencia de tierras para los bosques y bosques claros:
las reservas de conservación, donde no está
permitida la tala de árboles para obtener madera
(11%); los bosques estatales manejados con fines múltiples,
incluida la producción de madera (9%); los
bosques privados (tanto los propiedad de particulares
como los arrendados) dedicados generalmente a la obtención
de madera o al pastoreo de ganado (69%); y otros bosques
públicos que no están considerados bosques
estatales o reserva de conservación (10%).
En estos últimos puede estar permitido el pastoreo
de ganado. Además del 11% de los bosques situados
en reservas declaradas de conservación, otro
7,5% son manejados como reservas de conservación
en el interior de los bosques estatales.
Por
lo que respecta al Proceso de Montreal, Australia
presentará informes principalmente sobre sus
bosques en las regiones donde los bosques de producción
representan una actividad importante, pero el informe
incluirá las reservas de conservación.
Australia reconoce que los criterios e indicadores
del Proceso de Montreal son aplicables a todos los
bosques, y no solamente a los templados y boreales.
Australia trabajará con vistas a la aplicación
de las decisiones relativas a los indicadores del
Proceso de Montreal para presentar informes sobre
sus bosques templados y tropicales y los recursos
de sus plantaciones.
Los
datos disponibles sobre los criterios e indicadores
del Proceso de Montreal varían por lo que se
refiere a los diferentes tipos de tenencia de las
tierras, así como en cada estado y de un estado
a otro. En la actualidad se cuenta con la mayoría
de la información para los bosques estatales.
Los organismos encargados del ordenamiento forestal
en los estados y territorios han recogido la mayoría
de la información sobre los bosques; con todo,
en el transcurso de los últimos ocho años
han venido trabajando con el gobierno federal en la
creación de un inventario forestal nacional.
La información sobre la capacidad productiva
de los bosques propiedad de los estados y sobre los
múltiples beneficios socioeconómicos
a largo plazo de los principales bosques comerciales
es relativamente bien conocida. Se cuenta también
con información sobre otros criterios, pero
su calidad y disponibilidad es variable. Aunque existe
poca información sobre el pasado, los gobiernos
están trabajando para concebir métodos
eficientes en función de los costos para vigilar
e interpretar los efectos del ordenamiento forestal.
Cabe esperar que se crearán programas de vigilancia
a largo plazo para indicadores seleccionados.
La
información correspondiente a las reservas
de conservación varía también
en cada estado y de un estado a otro. Esa información
se verá complementada considerablemente cuando
culminen las pormenorizadas evaluaciones ecológicas
y sobre el patrimonio ambiental que se llevarán
a cabo como parte de los esfuerzos actuales destinados
a establecer un sistema general, adecuado y representativo
de las reservas forestales.
En
la mayoría de los casos no está disponible
información para los bosques privados en la
mayoría de las regiones. La aplicación
de criterios e indicadores a otras zonas que no sean
los bosques estatales, específicamente a los
bosques manejados principalmente como zonas de conservación
y bosques privados, exigirá métodos
innovadores para elaborar técnicas de recogida
de la información. Los indicadores y métodos
de vigilancia concebidos para los bosques estatales
podrían aprovecharse a la hora de elaborar
esas técnicas.
Se
ha llevado a cabo considerable trabajo, y se continúa
haciéndolo, para encontrar solución
a las cuestiones relacionadas con las normas para
la información y, en términos más
generales, las cuestiones relativas al ordenamiento
sostenible de los bosques. El primer informe nacional
sobre el Estado de los Bosques, que se publicará
a comienzos de 1997, es la primera encuesta pormenorizada
sobre la extensión y las condiciones de todos
los bosques australianos. En el futuro está
previsto que el informe, que se repetirá cada
cinco años, esté organizado atendiendo
a los criterios e indicadores del Proceso de Montreal.
Debido
a la índole descentralizada de los trabajos
de ordenación y recogida de la información
en Australia, será necesario establecer vínculos
entre los criterios e indicadores del Proceso de Montreal
y los programas regionales de ordenamiento forestal,
como parte del proceso de aplicación de los
acuerdos en Australia.
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Canadá
Los
bosques, elemento dominante del panorama canadiense,
cubren 417,6 millones de ha, un 45% de la superficie
del país. Sus vastos recursos forestales han
sido elemento esencial del desarrollo de Canadá
como nación y ejercido gran influencia sobre
su cultura, tradiciones e historia.
Los
canadienses dependen de sus bosques por lo que respecta
a gran número de valores y usos. Los bosques
son el sustento económico de cientos de comunidades
en todo el país, tienen un efecto moderador
sobre el clima, previenen la erosión de los
suelos, mejoran la calidad del aire y el agua, y son
el hábitat de incontables especies de plantas
y animales. Asimismo ofrecen gran número de
oportunidades de esparcimiento, tanto para los canadienses
como para los visitantes de otros países.
Los
bosques del país se caracterizan no sólo
por su vasta extensión sino también
por su diversidad. En Canadá, los bosques son
esenciales para la supervivencia de muchas plantas,
animales y otros organismos. Más de 200.000
especies, que representan dos tercios del total de
especies existentes en el país, dependen de
los hábitats forestales. Atendiendo principalmente
a las variaciones climáticas y fisiográficas,
Canadá está dividido en quince zonas
ecológicas terrestres; en once de ellas, los
bosques representan por lo menos un 15% de la superficie,
existiendo en cada una distintas concentraciones y
números de especies arbóreas. Como ejemplos
cabe citar el bosque boreal, donde crecen cuarenta
y tres especies, y el llamado bosque carolingeo del
sur de Ontario, que cuenta con el doble. En total,
en Canadá hay unas 165 especies de árboles.
Con todo, la composición de las edades de los
bosques canadienses es relativamente uniforme debido
a trastornos cíclicos y muy generalizados,
como los incendios y las infestaciones de insectos.
Canadá
destaca por el hecho de que la gran mayoría
de sus bosques (94%) son propiedad estatal. Los gobiernos
provinciales manejan un 71%, y los gobiernos federal
y territorial tienen la responsabilidad de otro 23%.
El 6% restante son bosques de propiedad privada, existiendo
más de 425.000 propietarios.
El
manejo de los bosques en Canadá cae bajo jurisdicción
provincial, habiendo adoptado cada provincia su propia
legislación, políticas y reglamentos
que rigen las actividades forestales dentro de sus
fronteras. Lo mismo ocurre en los Territorios del
Noroeste. Sin embargo, en el territorio del Yukón,
el gobierno federal supervisa el manejo de las tierras
forestales a través del Ministerio de Asuntos
Indios y de Desarrollo del Norte. El papel del gobierno
federal en la silvicultura está centrado en
los campos de la ciencia y tecnología, el comercio
y las inversiones, las relaciones internacionales,
las estadísticas nacionales, los asuntos indígenas
y los reglamentos ambientales.
Canadá
es una de las contadas naciones que cuenta todavía
con extensas áreas de bosques naturales. De
los 417,6 millones de hectáreas cubiertas de
árboles, 57% están consideradas "bosques
comerciales" -- capaces de producir diferentes tipos
de madera y brindar beneficios no relacionados con
la obtención de madera. Con todo, solo la mitad
de esos bosques son actualmente accesibles y su manejo
está orientado a la producción de madera;
un 5% de esa superficie corresponde a plantaciones.
Se han adoptado políticas o aprobado leyes
destinadas a proteger más del 12% de los bosques
canadienses (50 millones de hectáreas). La
legislación vela por el futuro de los bosques
patrimoniales, y las políticas por el de los
bosques protegidos, que son zonas vulnerables. La
extensión de los bosques protegidos equivale
aproximadamente a la superficie total combinada de
Finlandia, Noruega, Alemania, Suiza y Austria.
Para
los fines del Proceso de Montreal, Canadá informará
principalmente acerca de la superficie forestal incluida
en el Inventario Forestal de Canadá de 1991,
que constituye el documento oficial sobre la distribución
y estructura de los bosques en todo el país.
Ese inventario es una base de datos referenciada espacialmente
que incluye la información más exacta
disponible en 1991. Los organismos encargados del
manejo de los bosques han comenzado recientemente
a ampliar los inventarios forestales con el fin de
incluir valores no relacionados con la obtención
de madera. Se dispone de gran volumen de información
por lo que respecta a las tierras propiedad del gobierno
federal, pero no ocurre así con las tierras
en manos de propietarios privados.
Si
bien Canadá ha adoptado un programa nacional
destinado a vigilar la salud de los bosques, no cuenta
todavía con un programa para vigilar los cambios
sufridos por los bosques. La capacidad de regeneración
de los bosques alterados en Canadá, los bajos
índices de modificación del uso de las
tierras, la extensión de los bosques, y la
concentración de los esfuerzos en los inventarios
basados en mapas para las zonas en que el manejo de
los bosques es más activo ha reducido hasta
ahora la urgencia de realizar estudios para vigilar
los cambios relativos al uso de las tierras y la cubierta
forestal. La información sobre los agentes
destructivos y las actividades que afectan a los bosques
canadienses se recogen en informes preparados a escala
nacional atendiendo a las fronteras administrativas,
y no a las ecológicas.
Será
necesario contar con nuevos datos y sistemas de información
para la mayoría de los indicadores relacionados
con las necesidades y los valores culturales, sociales
y culturales, tanto en términos de recursos
como de beneficios. El Consejo Canadiense de Ministros
Forestales (CCMF) ha precisado los campos en que la
información es deficiente y está elaborando
un plan de aplicación de los acuerdos encaminado
a obtener los datos necesarios para presentar informes
sobre los indicadores para la ordenación sostenible
de los bosques.
Canadá
viene trabajando desde hace casi cinco años
en la creación de procedimientos para vigilar
el progreso realizado para alcanzar la meta de la
ordenación sostenible de los bosques. El Ministerio
de Recursos Naturales está en la obligación
de presentar ante el Parlamento un informe anual sobre
la situación de los bosques canadienses. En
el Estado de los Bosques de Canadá de 1991
se introdujo por primera vez una serie de puntos de
referencia o indicadores para contribuir a mantenerse
al tanto del progreso a nivel nacional para alcanzar
el objetivo de la ordenación sostenible de
los bosques.
Para
hacer valer el compromiso relativo a la creación
de criterios e indicadores contenido en la Estrategia
Forestal Nacional, así como los compromisos
en materia de silvicultura contraídos en la
CNUMAD, el CCMF estableció en 1994 un proceso
destinado a definir criterios e indicadores de la
ordenación sostenible de los bosques canadienses.
La creación del marco de referencia canadiense,
que se recoge en el documento Definición
de la ordenación forestal sostenible: enfoque
canadiense en materia de criterios e indicadores,
estuvo a cargo de un Comité Directivo integrado
por representantes del gobierno, la industria, las
organizaciones ecologistas, los grupos indígenas,
las asociaciones de propietarios de pequeñas
parcelas y las universidades. Ese trabajo estuvo complementado
por las actividades de un Panel Científico
y de un Comité Técnico de científicos
y otros expertos. Muchos de los criterios e indicadores
del marco canadiense son similares a los del Proceso
de Montreal; con todo, cada uno de esos marcos incluye
algunos indicadores que no aparecen en el otro. Canadá
está preparando su primer informe en que describirá
su capacidad para evaluar el progreso alcanzado por
el país en el campo de la silvicultura sostenible.
Canadá está preparando también
un plan de aplicación de los acuerdos que servirá
de guía para los informes futuros.
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Chile
Los
productos forestales son en la actualidad uno de los
principales rubros de exportación de Chile,
superados en importancia solamente por los minerales.
A pesar de su importancia ecológica y financiera,
muchos chilenos continúan considerando a los
bosques un obstáculo para el progreso y no
un valioso capital. Ese punto de vista se remonta
a la época colonial, cuando se pensaba que
los bosques no tenían valor y que las tierras
solamente se podían aprovechar, una vez deforestadas,
para la siembra de cosechas o el pastoreo del ganado;
por aquellos tiempos, la disponibilidad de madera
no fue nunca un factor restrictivo. La minería
ha sido el principal sustento económico del
país durante siglos, mientras que la importancia
de los productos forestales data sólo de los
últimos años.
El
enfoque para la aplicación de los criterios
e indicadores se ha centrado en la participación
de los diversos grupos interesados, incluidas las
universidades, las organizaciones no gubernamentales
(ONG), el Servicio Forestal y los técnicos
que asesoran a los responsables de adoptar decisiones
sobre políticas públicas. El principal
instrumento ha sido una serie de seminarios que han
tenido dos efectos: brindar información acerca
de los criterios e indicadores del Proceso de Montreal
a las personas no familiarizadas con el concepto;
y obtener de ellos valiosa información acerca
de la disponibilidad y fiabilidad de los datos.
Chile
cuenta generalmente con información confiable
en los casos en que existen precios de mercado, como
ocurre con la superficie de bosques plantados y el
volumen de la madera talada, o la contribución
de los productos forestales a la economía.
Es necesario hacer una salvedad al respecto; por lo
que se refiere a algunos indicadores, tales como los
valores culturales y sociales y las tierras objeto
de ordenación para fines de protección,
se sabe que no existe un área forestal dedicada
a ese tipo de objetivo. Por lo tanto, se cuenta con
datos fiables, pero las perspectivas no son muy halagüeñas.
Esos casos podrían contribuir a dar al informe
un tono engañosamente positivo. A veces, sobre
todo tratándose de indicadores jurídicos
e institucionales, existe información pero
su interpretación es relativamente difícil.
En
otros casos, la calidad de los datos deja que desear;
esto es evidente sobre todo en cuanto a la información
recogida para fines no relacionados con la presentación
de informes sobre las condiciones de los bosques.
En esos casos, la información está dispersada
en diferentes fuentes, habiéndose empleado
en su recogida diferentes formatos que incluían
cuestiones que a menudo guardan solamente una relación
marginal con la silvicultura. Un ejemplo de ello es
la diversidad biológica; la información
acerca de ciertos taxones podría incluir tanto
especies forestales como no forestales. La heterogeneidad
de los bosques chilenos viene a complicar el problema;
se cuenta con mayor información sobre ciertos
tipos de bosques debido a su accesibilidad, interés
científico o potencial productivo de bienes.
Hay
algunos casos en que no está claro si se recogerán
datos en el futuro cercano. Se desconoce el grado
de variación de ciertas variables en el pasado
y no es posible predecir el efecto de ciertos cambios
en las condiciones de los bosques. Eso ocurre sobre
todo cuando los problemas no se originan en el sector
forestal y las soluciones se alcanzarán también
mediante cambios no relacionados con el mejoramiento
de las prácticas forestales.
Las
políticas y la legislación forestales
son objeto de un activo proceso de examen y revisión
en Chile; las actividades del Proceso de Montreal
en ese país se enfrentan al desafío
que supone hacer aportes a ese proceso atendiendo
a las demandas de muchas personas y, al mismo tiempo,
comenzar a definir la manera en que deberán
interpretarse los datos con el fin de evaluar la sostenibilidad.
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Estados
Unidos de América
Dificultades dimanantes
de representa la multiplicidad de jurisdicciones gubernamentales
y de tipos de propiedad de las tierras
Los
Estados Unidos de América es una república
federal y una democracia constitucional. Existe un
grado considerable de descentralización del
gobierno. Todos los poderes y responsabilidades no
confiados específicamente al gobierno federal
(nacional) por ser de importancia nacional primordial
están en manos de los 50 estados que pueden
delegar parte de su autoridad en los más de
3.000 gobiernos locales.
En
los EE. UU., cada uno de los 50 estados es responsable
de brindar orientación en materia de ordenamiento
de las tierras por lo que respecta a los bosques propiedad
de los estados y los bosques privados, que representan
respectivamente un 5% (15 millones de ha) y un 60%
(180 millones de ha) del total de los bosques en ese
país. En Estados Unidos hay 10 millones de
propietarios privados de bosques cuyas tierras caen
bajo jurisdicción de los estados.
A nivel
nacional, varios organismos del gobierno federal (Servicio
Forestal, Servicio de Parques, Servicio de Pesca y
Fauna Silvestre, Buró de Ordenamiento de Tierras,
Departamento de Defensa, etc.) tienen a su cargo la
ordenación del 35% restante de los bosques
del país (105 millones de ha) que son propiedad
pública y están situados principalmente
en el Oeste del país.
La
extensión y distribución de las tierras
forestales privadas varía considerablemente
en todo el país, y refleja la evolución
de los asentamientos humanos desde los comienzos de
la colonización y después de la independencia
con sucesivas oleadas de expansión hacia el
Oeste. La mayoría de los bosques en el Este,
la primera zona poblada por los europeos, están
en manos de millones de pequeños propietarios.
En contraste, en el Oeste, grandes extensiones de
bosques son administrados por numerosas agencias federales
y estatales, así como por tribus indígenas.
En todo el país, grandes zonas forestales son
propiedad de las compañías de productos
forestales.
Inventario forestal
y recogida de información hasta la fecha
Las
responsabilidades de un gobierno descentralizado,
los patrones de los asentamientos en el pasado y el
gran número de propietarios de bosques públicos
y privados (que tienen diferentes perspectivas socio-económicas
y culturales) han tenido varias repercusiones directas
sobre la información recogida sobre las tierras
forestales en los Estados Unidos.
Primeramente,
en el desarrollo agrícola e industrial del
país los bosques han sido valorados tradicionalmente
para la producción de madera. Desde 1930, Estados
Unidos cuenta con un Sistema nacional de inventario
y evaluación de las áreas forestales
destinado a recoger datos sobre la extensión,
tipo y crecimiento de los bosques y otros valores
relativos a la madera. Si bien esa información
incluye datos relativos a los bosques públicos
y privados que son estadísticamente adecuados
para la mayoría de las evaluaciones a nivel
nacional, el Sistema no abarca el considerable número
de bosques federales en que no está permitida
la extracción de madera, como es el caso de
los parques nacionales, los refugios de vida silvestre
y las áreas vírgenes.
En
segundo lugar, debido al interés tradicional
en la producción de madera, existe muy poca
información económica sobre las actividades
y productos no relacionados con la extracción
de madera, tales como la recogida de fresas y setas,
incluso en los bosques bajo control del gobierno federal,
donde se dan esas actividades generalmente.
En
tercer lugar, los datos sobre el uso para fines de
recreación y otros usos públicos, y
los valores conexos de los recursos naturales (tales
como la diversidad biológica y la salud y vitalidad
de los bosques) están disponibles solamente
por lo que respecta a los bosques federales y a algunos
bosques bajo el control de los estados. El volumen
y exhaustividad de los datos varía mucho de
un estado a otro o incluso de un bosque a otro. Por
ejemplo, si bien se ha recogido un gran volumen de
datos sobre los recursos de sitios específicos
que describen los valores de los bosques naturales
sobre bosques públicos (principalmente en el
Oeste) como resultado de evaluaciones ambientales
para sitios específicos, la totalización
de los datos presenta dificultades.
Por
otra parte, se cuenta con muy poca información
en cuanto a las tierras privadas. En los Estados Unidos,
los propietarios privados no están en la obligación
de permitir el acceso al público a sus tierras.
La mayoría de los propietarios, sobre todo
en el Este, prohíben totalmente la entrada
de personas ajenas.
Con
respecto al marco jurídico e institucional
para la ordenación sostenible de los bosques,
los Estados Unidos cuenta con políticas, reglamentos
y programas pertinentes a todos los niveles de gobierno.
Sin embargo, los 50 estados y, en algunos casos, las
comunidades locales, tienen jurisdicción sobre
actividades en el 60% de los bosques estadounidenses
que son propiedad privada. Los reglamentos e instituciones
estatales varían ampliamente atendiendo a las
políticas y prioridades de los estados. Si
bien sería posible recopilar la información
sobre leyes y prácticas estatales y locales
para presentar un panorama nacional completo, esto
no se ha hecho hasta la fecha.
Implicaciones para
el futuro
En
resumen, en los Estados Unidos está disponible
una gran cantidad de datos sobre los bosques, incluido
un inventario nacional relativamente amplio de los
valores de la producción de madera. Sin embargo,
mucha de la información no relacionada con
la madera ha sido recogida por diferentes entidades
en diferentes momentos para fines diferentes empleando
enfoques diferentes. Por lo tanto, gran parte de la
información existente en cuanto a diversidad
biológica, salud de los bosques, conservación
de suelos y aguas, y uso público carece de
coherencia y no es adecuada para las evaluaciones
de nivel nacional, sobre todo debido a la exigua información
disponible para las tierras privadas. Prácticamente
no hay información sobre productos no relacionados
con la madera.
El
desafío es la recogida de información
nacional adecuada sobre los indicadores en esas zonas.
Para contribuir a colmar esa necesidad, se llevan
a cabo actividades encaminadas a crear un nuevo sistema
nacional de vigilancia de la salud de los bosques
en ese país. Idealmente, el mismo permitiría
aumentar y complementar el sistema existente de inventario
y evaluación forestal incluidos muchos de los
indicadores no relacionados con la madera comprendidos
en los criterios 1 al 5 del Proceso de Montreal. Ello
tomará tiempo y exigirá comprometer
recursos a nivel nacional. Supondrá también
la cooperación plena de los 50 estados y de
varios gobiernos locales. Lo que es igualmente importante,
cuando los datos no puedan ser recogidos empleando
técnicas de teledetección, será
necesario contar con la cooperación del gran
número de propietarios privados de bosques
en Estados Unidos.
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Japón
| 1. |
Tipos
de bosques |
|
El
territorio del Japón se extiende de norte
al sur, por lo que en ese país se observa
la siguiente distribución de tipos de bosques:
- Bosques boreales
- mayoría de la isla Hokkaido.
- Bosques templados
- sur de la isla de Hokkaido, e islas Honshyu,
Shikoku y Kyushyu.
- Bosques subtropicales
- islas Amami y Okinawa.
En
cada tipo de bosques existen ecosistemas forestales
muy diversos y complejos que incluyen numerosas
especies. Las plantaciones forestales, principalmente
de cedro japonés (Cryptomeria japonia),
ciprés japonés (Chamaecyparis
obtusa) y pino rojo japonés (Pinus
densiflora), representan un 40% de la superficie
total de bosques. Las actividades forestales están
centradas en las plantaciones forestales y marginalmente
en los bosques naturales.
|
| 2. |
Propiedad
de los bosques
Los
bosques están divididos en bosques nacionales
(8 millones de ha) y no nacionales (17 millones
de ha). Los bosques no nacionales están
subdivididos a su vez en bosques públicos
(3 millones de ha) propiedad de los gobiernos
locales, y bosques privados (15 millones de ha),
propiedad de particulares y empresas privadas.
Los bosques privados están en manos de
2,5 millones de propietarios, la mayoría
de los cuales son agricultores. La extensión
promedio de esas parcelas privadas es de solo
5 ha. Hay unos 1.200 grandes propietarios forestales
que poseen más de 500 ha; la extensión
total de sus tierras representa solamente 2 millones
de ha, un 14% del total de las tierras privadas.
|
| 3. |
Aplicación
de criterios e indicadores en Japón
|
| |
3.1 |
Dirección
Debido
a la vital importancia de los bosques en múltiples
campos, se han creado diversos marcos institucionales
encargados de las respectivas dimensiones de la
ordenación sostenible de los bosques. En
tales circunstancias, los criterios e indicadores
se consideran una medida adicional para llevar
a la práctica los marcos y medidas de política
existentes con miras a alcanzar la meta de un
bosque bien equilibrado.
|
| |
3.2 |
Actividades
Se
ha reconocido que los criterios e indicadores
deben ser lo suficientemente flexibles para evaluar
la sostenibilidad de la ordenación de los
bosques a nivel de campo. Con el fin de garantizar
el uso práctico de los criterios e indicadores,
se han planificado las siguientes actividades,
algunas de las cuales ya se han iniciado.
|
| |
|
3.2.1 |
Elaboración
de la metodología de medición
El Instituto de Silvicultura e Investigación
de Productos Forestales ha dado inicio a sus actividades
en el Centro de Tecnología Forestal de
Kasama, destinadas a elaborar metodologías
apropiadas para la medición de los indicadores.
|
| |
|
3.2.2 |
Mediciones
sobre el terreno
El Instituto, en colaboración con los respectivos
gobiernos locales, ha establecido dos bosques
modelos en Japón (en Kochi y Hokkaido)
con el fin de vigilar los indicadores y crear
métodos apropiados para la ordenación
de los ecosistemas.
|
| |
|
3.2.3 |
Concepción
de sistemas de vigilancia
Se está estudiando el establecimiento a
fines de 1997 de un sistema de vigilancia para
todo el país que velará por los
indicadores en parcelas fijas distribuidas en
todo el país.
|
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México
Los
países del Proceso de Montreal se enfrentan
actualmente a la etapa de aplicación de los
criterios e indicadores para la conservación
y ordenación sostenible de sus bosques. Sin
embargo, hay varias cuestiones que imponen límites
a la manera de presentar informes sobre todos los
indicadores. Desde el punto de vista de México,
existen varios problemas relacionados con la disponibilidad
de la información para varios criterios e indicadores
y una carencia de información en otros casos.
Por esas razones, existe la necesidad de elaborar
un método normalizado para la presentación
de informes en todos los países.
Durante
la redacción del informe nacional de México
para la reunión de Canberra, se pusieron de
manifiesto las dificultades relativas a la presentación
de informes sobre los ecosistemas forestales a nivel
nacional. Ello obedece a que en México hay
tres tipos de propiedad de la tierra y cuatro clases
de ecosistemas forestales (bosque templado, selva
pluvial tropical, bosque xerofítico y vegetación
árida); existen bosques naturales cuyo manejo
responde a usos múltiples, bosques naturales
en que el manejo responde a fines de conservación,
y plantaciones forestales en que el ordenamiento va
dirigido a la restauración de los ecosistemas
forestales y la producción de madera. La información
disponible varía en cada caso, de acuerdo con
el nivel de actividades de ordenamiento forestal que
se llevan a cabo. Debe señalarse que en el
informe nacional de México se recogieron las
principales cuestiones que enfrenta México
con respecto a cada uno de los criterios.
Desde
la perspectiva de México, la principal dificultad
para colmar las lagunas de información en cuanto
a varios criterios e indicadores radica en el tiempo
necesario para la vigilancia de todos los ecosistemas
forestales y los diferentes tipos de propiedad de
las tierras al mismo nivel. Mientras tanto, México
considera muy importante trabajar con vistas a crear
una metodología ponderada para todos los países
del Proceso de Montreal, que permita la presentación
de informes a nivel nacional con el fin de poder hacer
comparaciones internacionales entre los países
del Proceso de Montreal. Para ello se aducen las siguientes
razones:
- La situación
de algunos indicadores varía considerablemente
dependiendo del tipo de propiedad de las tierras
forestales.
- La situación
de algunos indicadores varía considerablemente
dependiendo del ecosistema forestal.
- La precisión
y disponibilidad de los datos sobre varios indicadores
para el tipo de características antes mencionadas
son muy diferentes. Por ejemplo, México
tiene información más detallada
para los bosques templados que para las selvas
pluviales tropicales y los bosques xerofíticos.
- La situación
de algunos indicadores varía considerablemente
dependiendo del tipo de bosques.
- México
estima que un método de presentación
de informes puede estar basado en los tres tipos
de bosques presentados en la reunión del
VIII Grupo de Trabajo. Sin embargo, son necesarias
discusiones adicionales con el fin de confirmar
que todos los países miembros puedan preparar
la propuesta.
México
propone la elaboración de una metodología
que permita obtener un total global ponderado atendiendo
al tipo de bosque, la propiedad de las tierras y los
ecosistemas forestales con el fin de elaborar el método
más apropiado para obtener el informe nacional
para cada país.
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Nueva
Zelandia
Situación
en Nueva Zelandia -- Informe sobre diferentes tipos
de bosques
La
presentación de informes sobre los diferentes
tipos de bosques y la manera en que se calculan los
totales son cuestiones que deben ser tomadas en cuenta
en los informes nacionales en el marco del Protocolo
de Montreal.
Durante
la redacción del informe nacional de Nueva
Zelandia para la VIII Reunión del Proceso de
Montreal, se detectaron dificultades en cuanto a la
presentación de informes sobre todos los tipos
de bosques. Las más importantes fueron las
relativas a la presentación de informes sobre
los diferentes requisitos de:
- los bosques naturales
manejados por sus valores de conservación
- los bosques naturales
manejados para usos múltiples, incluida la
producción de madera
- los bosques plantados
manejados para la producción de madera.
Una
cuestión fundamental para la participación
de Nueva Zelandia en el Proceso de Montreal es garantizar
que se reconozca la posición relativamente
singular que consiste en confiar principalmente en
las plantaciones forestales para la obtención
de madera. La ordenación de los bosques naturales
responde principalmente a sus valores de conservación,
incluido el mantenimiento de la diversidad biológica.
Con
el fin de preparar un informe nacional eficaz, cada
país debe llevar a cabo una evaluación
de la situación de cada tipo de bosque y totalizar
los datos. En el proceso del cálculo del total,
es muy fácil que se pierda información
importante sobre la situación de cada tipo
de bosque.
Nueva
Zelandia presentó una propuesta en la VIII
reunión del Proceso de Montreal, proponiendo
que los países podrían, si fuera pertinente,
presentar informes separados para cada tipo de bosque.
La reunión acordó que debería
totalizarse la información y que sería
necesario emplear métodos transparentes a la
hora de presentar informes sobre los criterios e indicadores.
En aras de la transparencia, se acordó también
que los países deberían presentar comentarios
sobre la manera en que se obtendría la información
y el empleo que se haría de la misma en la
preparación de los informes.
Como
es de esperar que se hagan comparaciones entre países,
Nueva Zelandia respalda la idea de que se trate de
lograr transparencia mediante la presentación
de comentarios a la hora de totalizar los datos.
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República
de Corea
Por
lo que respecta a la evaluación de los datos
sobre los criterios y los indicadores, se han presentado
dificultades en cuanto a la definición del
significado de algunos indicadores. En el caso de
algunos indicadores, el informe de evaluación
podría adoptar diversas formas, dependiendo
de la interpretación de los indicadores. Por
lo general, en los últimos años se ha
acumulado un volumen bastante elevado de datos para
muchos de los indicadores relacionados con el criterio
de la conservación de la diversidad biológica.
Con todo, la evaluación de algunos indicadores,
como es el caso de la situación de las especies
amenazadas que dependen de los bosques, estuvo basada
en datos limitados por lo que respecta a las especies
amenazadas y raras. La información sobre los
indicadores de la diversidad genética en los
bosques plantea problemas de definiciones que deberían
ser analizados en mayor detalle.
Por
lo general, Corea cuenta con información fiable
sobre la capacidad productiva de los ecosistemas forestales
en ese país ya que se ha recogido la información
correspondiente empleando técnicas de teledetección.
Ello incluye la interpretación de fotografías
aéreas, y más recientemente, los datos
de los satélites así como los estudios
de verificación sobre el terreno. Es necesario
aclarar los métodos para determinar el nivel
sostenible de tala de madera y de productos forestales
no madereros.
En
los últimos años, Corea ha puesto gran
énfasis en la protección de los bosques
y en la reducción de los daños. Ello
ha llevado a la recopilación de un gran volumen
de datos sobre la superficie de bosques afectados
por insectos, enfermedades e incendios forestales,
habiéndose aplicado estrictas medidas de control
a nivel nacional para proteger los recursos forestales.
Sin embargo, no se ha recogido información
sobre las repercusiones de los contaminantes atmosféricos,
habiéndose dado inicio sólo en fecha
muy reciente a un sistema de vigilancia e investigaciones.
Los estudios sobre los procesos y la continuidad ecológica
requerirán mucho tiempo y esfuerzos.
Se
cuenta con alguna información sobre conservación
del suelo y las aguas ya que en los últimos
años se han aplicado activamente medidas de
control de la erosión y sistemas de reserva
forestal en todo el país. Con todo, no hay
disponible información sobre los cambios biológicos,
químicos y físicos de las tierras forestales
y las aguas y los ríos y no está claro
si ese tipo de datos se recogerá en un futuro
cercano. Se han llevado a cabo algunas investigaciones
científica en sitios muy específicos.
Al
término de la Cumbre de Río se dio inicio
a un estudio preliminar sobre la contribución
de los bosques al balance del carbono, procediéndose
ahora a recoger información sobre la biomasa
forestal total y el balance del carbono. Sin embargo,
no se cuenta con información sobre la absorción
del carbono y la liberación de residuos gruesos
de madera, turba y carbono del suelo debido a la carencia
de datos sobre esos componentes. Se han iniciado encuestas
sobre la duración y volumen de diversos productos
forestales y los resultados podrían estar disponibles
en un futuro cercano.
Por
lo general, los datos relacionados con la producción
y consumo de los productos forestales han sido objeto
de evaluaciones periódicas. En el sector de
la recreación y el turismo, está disponible
información, excepto por lo que respecta a
los días de visitas de recreo, que podría
obtenerse solamente mediante estudios pormenorizados.
Debido a los sistemas de reservas forestales en Corea,
es fácil determinar la extensión de
las tierras forestales para los valores culturales,
sociales y espirituales. Con todo, todavía
se carece de información sobre empleo e inversiones
en los bosques.
Los
marcos jurídicos e institucionales para respaldar
la conservación y la ordenación sostenible
de los bosques en Corea se han incorporado por lo
general en la legislación, directrices y reglamentos
en materia de bosques. Se incluye también un
marco económico para la ordenación sostenible
de los bosques, el que se verá potenciado por
leyes y reglamentos. No es posible evaluar algunos
indicadores sobre la capacidad de investigación
y desarrollo, incluidas las repercusiones sobre el
ser humano. La evaluación de muchos datos podrían
estar asequible fácilmente, pero podría
tomar mucho tiempo obtener datos sobre indicadores
que no están fácilmente disponibles.
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Uruguay
Uruguay
tiene una superficie total de 667.315 ha. de bosques
naturales y 314.758 ha de bosques artificiales. De estos
últimos, 164.138 ha están clasificados
como bosques comerciales, mientras que 150.620 son bosques
protegidos y bosques agrícolas. En los últimos
tres años, y en el marco de la nueva política
forestal, la tasa anual de forestación ha sido
de 35.000 ha. En vista de un incremento tal del aprovechamiento
forestal, Uruguay ha decidido iniciar un programa para
elaborar criterios e indicadores.
La situación
nacional actual con respecto a los siete criterios es
la siguiente:
Criterio 1:
Conservación de la diversidad biológica
Desde
1980 no se ha llevado a cabo ningún inventario
forestal y, por consiguiente, todos los datos disponibles
son estimaciones. Con todo, este año comenzará
la primera etapa de un proyecto de inventario forestal,
y se tomarán en cuenta en el inventario los
indicadores comprendidos en el criterio.
Criterio 2: Mantenimiento
de la capacidad productiva de los ecosistemas forestales
Con
la información básica del inventario
forestal se podrá determinar con mayor precisión
el volumen sostenible.
Criterio 3: Mantenimiento
del ecosistema forestal y la vitalidad de los bosques
Desde
1990 se ha aprobado un programa nacional de protección
de los bosques y existen planes para llevar a cabo
una encuesta nacional destinada a determinar las causas
de los daños sufridos por los bosques. Aunque
no se cuenta con documentación para el pasado,
se cree que el grado de daños no es significativo.
Criterio 4: Conservación
y mantenimiento de los suelos y los recursos hidrológicos
Se
ha iniciado un programa relativo a las repercusiones
de los bosques sobre el medio ambiente. Se pondrá
énfasis en la conservación de los suelos
y las aguas.
Criterio 5: Mantenimiento
de la contribución de los bosques a los ciclos
globales del carbono
Es
aplicable el comentario relativo al Criterio 4.
Criterio 6: Mantenimiento
y mejoramiento de los beneficios socioeconómicos
a largo plazo para satisfacer las necesidades de la
sociedad
El
año pasado comenzaron los trabajos relativos
a los múltiples beneficios sociales y económicos
de la silvicultura. Esos trabajos tocarán a
su fin este año; se espera que el Servicio
de Estadísticas y del Censo lleve a cabo trabajos
adicionales empleando métodos similares a los
empleados para los sectores de la industria, la ganadería
y la agricultura.
Criterio 7: Marco
jurídico, institucional y económico para
la conservación forestal y la ordenación
sostenible
La
política y la legislación uruguayas
en materia de bosques persigue los siguientes metas:
- protección
de los bosques naturales, prohibiendo la tala a
menos que la División Forestal apruebe un
plan de ordenamiento,
- mejoramiento de
los recursos forestales mediante la promoción
de bosques artificiales con las especies apropiadas
en suelos de baja productividad normalmente empleados
para otros fines tales como la agricultura y la
ganadería,
- prohibición
de la forestación con especies exóticas
en suelos no apropiados y en áreas mayores
de 100 ha, excepto cuando se han llevado a cabo
evaluaciones de las repercusiones ambientales.
En
Uruguay no existen problemas respecto de la propiedad
de las tierras y no existe población indígena.
Para
fines de 1996, la Dirección General de Silvicultura
se pondrá en contacto con otros organismos
del gobierno y coordinará las medidas destinadas
a completar la evaluación de los indicadores.
Para 1997 estará disponible información
relacionada con todos los indicadores.

SECCIÓN
V -- MEDIDAS FUTURAS
Decisiones de la VIII
Reunión
Del
3 al 7 de junio de 1996 tuvo lugar en Canberra, Australia
la más reciente reunión del Proceso
de Montreal. En ella participaron delegados de los
doce países miembros, así como representantes
del Proceso de Helsinki, el Proceso de Tarapoto, y
la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), la
Organización Internacional de Maderas Tropicales,
la Unión Internacional de Organizaciones de
Investigaciones Forestales, el Seminario Intergubernamental
sobre Criterios e Indicadores para el ordenamiento
sostenible de los bosques, ONG ecologistas internacionales
tales como el Proyecto de Política Forestal
Mundial, otros países, organismos australianos
y otros grupos de interés, incluidos los grupos
de la industria forestal.
En
esa reunión, los países del Proceso
de Montreal acordaron un plan de medidas para el futuro.
Comité Asesor
Técnico
El
Comité Asesor Técnico (CAT) del Grupo
de Trabajo del Proceso de Montreal se reunió
por vez primera en Pasadena, California, en septiembre
de 1996 con el fin de comenzar a preparar recomendaciones
para el Grupo de Trabajo sobre las definiciones de
los principales términos empleados en los indicadores,
sobre la utilidad del tipo de bosque como medio para
caracterizar la diversidad biológica, y sobre
el texto de las notas explicativas correspondientes
a varios indicadores comprendidos en los criterios
del 1 al 6.
Se
espera que la formación del Comité Asesor
Técnico brinde considerable asistencia al Grupo
de Trabajo del Proceso de Montreal en sus esfuerzos
para recoger datos y presentar informes sobre los
criterios e indicadores. Está previsto que
el Comité Asesor Técnico funcione permanentemente
y atienda a cuestiones técnicas y científicas
basadas en la experiencia obtenida y los problemas
enfrentados en el transcurso de los esfuerzos para
la aplicación de los acuerdos.
Primer informe de
aproximación
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal se encuentra
en las etapas preliminares de la preparación
de un primer informe sobre la aplicación de
los criterios e indicadores del Proceso de Montreal.
El informe, que se distribuirá en el XI Congreso
Forestal Mundial que tendrá lugar en Antalya,
Turquía, en octubre de 1997, incluirá
información relativa a la aplicación
de los criterios e indicadores por parte de los países
y permitirá un análisis general de la
información sobre los indicadores que los países
pueden recoger en la actualidad.
Con
el fin de fomentar la transparencia en los métodos
utilizados por los diferentes países cuando
presenten informes sobre los criterios e indicadores,
los informes de cada país contendrán
comentarios para los indicadores, explicando cómo
se obtuvieron los datos y la manera en que se emplearon
en la preparación de informes. Ese tipo de
información será sintetizado como corresponda
en el primer informe de aproximación.
Si
bien muchos países contarán con muy
poca información por lo que respecta a varios
indicadores, como se indica en la sección sobre
la Situación Actual, el informe será
un buen punto de partida para los esfuerzos futuros
destinados a llevar a la práctica los criterios
e indicadores del Proceso de Montreal.
Próxima reunión
del Proceso de Montreal
La
República de Corea organizará la IX
Reunión del Grupo de Trabajo del proceso de
Montreal en julio de 1997. Esa reunión estará
centrada principalmente en el examen de las recomendaciones
del Comité Asesor Técnico relativas
a las definiciones comunes para los principales términos
empleados en los criterios e indicadores y en los
métodos para la recogida de información.
La reunión ultimará también los
preparativos para el primer informe preliminar.
Adhesión al
Proceso de Montreal
El
Grupo de Trabajo del Proceso de Montreal permite el
ingreso de nuevos países. Los países
miembros están unidos por su respaldo a la
Declaración de Santiago, que representa
una toma de posición conjunta sobre el compromiso
político para la aplicación de los criterios
e indicadores de nivel nacional para la ordenación
sostenible de los bosques en sus respectivos países.
El
procedimiento para permitir el ingreso de otros países
en el Proceso de Montreal transcurre por cauces diplomáticos.
Los países interesados deberán informar
por los canales diplomáticos al Gobierno de
Chile de que su gobierno está interesado en
firmar la Declaración de Santiago. Chile
informará a Canadá en su calidad de
Oficina de Coordinación y ésta, a su
vez, lo pondrá en conocimiento de los demás
países signatarios del Proceso de Montreal.

APÉNDICE
1 -- PANORAMA DE LA DISPONIBILIDAD DE DATOS Y LA PREPARACIÓN
DE INFORMES PARA CADA CRITERIO PARA LOS PAÍSES
DEL PROCESO DE MONTREAL
Criterios:
1 2 3
4 5 6
7
Criterio
1. Conservación de la diversidad biológica
Información
disponible
La
mayoría de los países cuentan con datos
para presentar informes sobre los indicadores que
tienen que ver con la superficie de cada tipo de bosque
y la extensión de las áreas protegidas.
Sin embargo, el volumen de información disponible
es menor cuando los datos se agrupan por edad o estado
de sucesión. Con excepción de México,
no se cuenta prácticamente con ninguna información
relativa a la fragmentación de los bosques.
Por
lo que respecta a la diversidad de especies, la mayoría
de los países cuentan con datos al menos para
uno de los dos indicadores. Existe poca información
disponible para los indicadores sobre diversidad genética.
Las
principales cuestiones relacionadas con la disponibilidad
de la información varían generalmente
de un país a otro e incluyen: la necesidad
de una clasificación apropiada de los tipos
de bosques, el problema de precisar la edad de rodales
de diferentes edades, la disponibilidad de información
comparable sobre tendencias, las definiciones contradictorias
por lo que respecta a la ordenación de los
bosques para usos múltiples y la designación
de áreas protegidas, la reducida información
en materia de diversidad genética, los costos
de financiamiento de un inventario nacional periódico
de bosques y los diversos tipos de tenencia de las
tierras. Existe también una falta general de
consenso sobre las mediciones en cuando a la fragmentación
de los bosques.
Presentación
de informes
La
mayoría de los países tienen metodologías
efectivas para evaluar muchos de los indicadores comprendidos
en este criterio. Sin embargo, Uruguay carece de metodologías
para la mayoría de los indicadores, con excepción
de la diversidad de los ecosistemas, y los Estados
Unidos cuentan con datos fiables solamente para unos
cuantos indicadores, incluida la extensión
de cada tipo de bosques con relación a la superficie
de los bosques y la clase de edades. Además,
varios países no cuentan con los medios para
presentar informes sobre fragmentación y diversidad
genética.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de preparar
metodologías para presentar informes sobre
la fragmentación de los tipos de bosques, la
necesidad de establecer nuevos sistemas de vigilancia
para la diversidad de especies y la necesidad de inventarios,
investigaciones y desarrollo.
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Criterio
2. Mantenimiento de la capacidad productiva de los ecosistemas
forestales
Información
disponible
Por
lo general, están disponibles datos para todos
los indicadores en la mayoría de los países.
La excepción es el indicador relativo a la
extracción anual de productos forestales no
madereros, información que no existe en ningún
país.
Las
principales cuestiones incluyen la reducida información
disponible sobre los bosques de las tierras privadas,
las posibilidades para comparar la información
correspondiente a períodos anteriores, y la
carencia de información sobre el volumen de
extracción sostenible, tanto de madera como
de productos no madereros.
Presentación
de informes
La
mayoría de los países pueden, en mayor
o menor medida, presentar informes sobre los indicadores
comprendidos en este criterio, con excepción
de la extracción de productos forestales no
madereros.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de elaborar
metodologías para la presentación de
informes sobre los niveles sostenibles y los tipos
de productos forestales, la carencia de programas
o protocolos nacionales de vigilancia y los niveles
de productividad de referencia, la necesidad de investigaciones
sobre las interacciones ecológicas entre las
especies y los ecosistemas forestales y la necesidad
de realizar investigaciones para estratificar los
bosques por zona ecológica, mejorar las metodologías
de evaluación y uniformar los programas de
inventario.
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Criterio
3. Mantenimiento de la sanidad y vitalidad de los ecosistemas
forestales
Disponibilidad
de los datos
Éste
es uno de los criterios para los cuales se cuenta
con un mínimo de información. Con todo,
aproximadamente la mitad de los países indicaron
que disponen de alguna información para el
indicador relacionado con los daños sufridos
por los bosques. Ningún país dispone
de información en cuanto a los indicadores
relativos a los contaminantes atmosféricos
y a la disminución de los componentes biológicos.
Dos países indicaron que no cuentan actualmente
con datos para ninguno de los tres indicadores.
Las
principales cuestiones incluyen el hecho de que en
algunos casos la variación en períodos
anteriores puede ser considerada solamente en el contexto
de las últimas décadas y que el efecto
de la contaminación atmosférica sobre
los bosques todavía no se considera un problema
muy extendido en algunos países.
Presentación
de informes
La
mayoría de los países indican que tendrán
dificultades para la preparación de informes
sobre los tres indicadores comprendidos en este criterio.
Con excepción de Canadá, Corea, Nueva
Zelandia (para las plantaciones) y Rusia, los países
enfrentan dificultades, o no pueden, presentar informes.
Las
principales cuestiones incluyen la carencia de protocolos
nacionales estándar para la vigilancia y preparación
de resúmenes de los resultados, la necesidad
de aclarar términos tales como la disminución
de la vitalidad y los componentes biológicos,
la necesidad de nuevos sistemas de vigilancia para
los tres indicadores y la necesidad de llevar a cabo
investigaciones adicionales.
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Criterio
4. Conservación y mantenimiento de los suelos
y las aguas
Información
disponible
Con
la excepción del indicador relativo a las tierras
forestales, donde la ordenación supone principalmente
funciones de protección, la mayoría
de los países no disponen de información
para los demás indicadores. Solamente China,
Corea y México cuentan con datos relativos
a la erosión del suelo.
La
principal cuestión es la necesidad de nuevos
sistemas para la recogida de información.
Presentación
de informes
Todos
los países señalan que enfrentan dificultades
para la presentación de informes en cuanto
a los ocho indicadores de este criterio. China y Rusia
son los que están en mejor situación;
China tiene alguna información sobre cuatro
de los ocho indicadores (erosión de los suelos,
funciones protectoras de los bosques, daños
a los cursos de aguas, cambios en las propiedades
químicas de los suelos); por su parte, Rusia
cuenta con datos sobre tres (erosión de los
suelos, funciones protectoras de los bosques y sustancias
tóxicas). Canadá dispone de alguna información
sobre dos indicadores (las funciones protectoras de
los bosques y las sustancias tóxicas).
La
principal cuestión es la necesidad de nuevos
sistemas de vigilancia.
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Criterio
5. Mantenimiento de la contribución de los bosques
al ciclo global del carbono
Información
disponible
Existen
considerables variaciones de un país a otro
por lo que respecta a la información disponible
para los tres indicadores. Se cuenta con más
información para el indicador relativo a la
biomasa del ecosistema forestal, pero con muy poca
en cuanto a la contribución de los productos
forestales al balance mundial del carbono.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de realizar
investigaciones que permitan obtener datos mejores,
especialmente para ciertas zonas ecológicas.
Presentación
de informes
Este
criterio plantea dificultades para la presentación
de informes en muchos países, exceptuando Nueva
Zelandia (por lo que respecta a las plantaciones),
Rusia y los Estados Unidos. Canadá tiene cierta
capacidad por lo que respecta a los tres indicadores
y una capacidad apropiada o buena para la presentación
de informes. China puede presentar informes sobre
los tres indicadores, aunque tiene una capacidad limitada
para la presentación de informes sobre el indicador
de biomasa de los ecosistemas forestales y le resultará
difícil presentar informes sobre los productos
forestales en el balance mundial del carbono. En el
mejor de los casos, la información es fragmentaria
o incompleta, lo que limita la capacidad de presentación
de informes de los demás países. Australia
lleva a cabo investigaciones para aumentar su capacidad
de presentación de informes para los tres indicadores,
sobre todo por lo que respecta a los estimados del
balance global del carbono.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de nuevas
tecnologías para estimar, e informar, el balance
de carbono y la biomasa del ecosistema forestal y
de nuevos sistemas de vigilancia para informar sobre
los indicadores comprendidos en este criterio.
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Criterio
6. Mantenimiento y promoción de los múltiples
beneficios socioeconómicos a largo plazo
Información
disponible
En
vista del número y la variación de los
19 indicadores de este criterio, no debe sorprender
que la información disponible varíe
mucho de un país a otro. Existe más
información sobre los indicadores de producción
y consumo, y muy poca sobre ciertos indicadores relativos
a la recreación y el turismo, las necesidades
culturales, sociales y espirituales, así como
al empleo y las necesidades de las comunidades.
Por
lo general, se cuenta con mayor información
sobre el valor y el volumen de la producción
de madera, el suministro y consumo de los productos
madereros, y los salarios promedios en el sector forestal.
Se cuenta con poca, o ninguna, información
para seis de los 19 indicadores.
Las
principales cuestiones incluyen la carencia de datos
relativos a los productos no madereros, la limitación
de los datos a productos específicos tales
como los árboles de Navidad y los productos
de arce, la carencia de información sobre el
reciclado de productos con excepción del papel
y la pasta de papel, la falta de datos sobre recreación
y turismo en tierras privadas y la limitada información
sobre las inversiones y los gastos en investigación
y desarrollo por parte del sector privado.
Presentación
de informes
Todos
los países tienen cierta capacidad, aunque
limitada, para presentar informes sobre los primeros
seis indicadores relacionados con la producción
y el consumo. Con todo, la mayoría de los países
tienen poca experiencia por lo que respecta a la evaluación
de la situación de las comunidades dependientes
de los bosques, las tierras forestales para fines
de subsistencia y los valores de los bosques no relacionados
con el consumo.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de ampliar
los inventarios y llevar a cabo actividades de investigación
y desarrollo encaminadas a mejorar la capacidad de
presentación de informes, la necesidad de que
todos los países lleguen a un acuerdo sobre
el uso de los multiplicadores en lo que respecta al
empleo indirecto en el sector forestal, la necesidad
de crear sistemas de evaluación para los indicadores
por lo que respecta a tecnologías nuevas y
mejoradas, las comunidades dependientes de los bosques
y los valores del uso de los bosques no relacionados
con el consumo y la carencia de información
acerca de las necesidades culturales, sociales y espirituales.
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Criterio
7. Marco legal, institucional y económico
Información
disponible
Se
cuenta con mucha información para los 20 indicadores
comprendidos en este criterio, estando disponible
gran parte, o la mayoría de los datos correspondientes
a casi todos los indicadores. Con todo, existen algunas
diferencias, contándose por lo general con
mayor información para los indicadores relativos
a los marcos jurídico, institucional y económico
que para aquellos indicadores destinados a medir y
vigilar los cambios y los relativos a las actividades
de investigación y desarrollo. Solamente dos
países han indicado que no cuentan con datos
para varios indicadores.
Las
principales cuestiones incluyen el hecho de que son
necesarios indicadores de desempeño para algunos
indicadores; que en el caso de ciertos indicadores
será difícil evaluar su repercusión
sobre la ordenación sostenible de los bosques;
que será difícil obtener algunos datos
de la industria privada y que será necesario
realizar encuestas para obtener información
en el caso de muchos indicadores.
Presentación
de informes
La
presentación de informes supondrá pocos
problemas para la mayoría de los países
por lo que respecta a la mayoría de los indicadores.
Algunos países tendrán dificultades
para presentar informes sobre los indicadores relacionados
con las repercusiones para la ordenación sostenible,
la determinación de los costos y los beneficios
ambientales y sociales y la predicción de las
repercusiones de las intervenciones humanas en los
bosques. La mayoría de los países experimentará
dificultades por lo que respecta a los cinco indicadores
en materia de investigación y desarrollo.
Las
principales cuestiones incluyen la necesidad de elaborar
nuevos sistemas de investigación y metodologías
de presentación de informes para los indicadores
relacionados con la capacidad de medición y
vigilancia del cambio, la necesidad de nuevos métodos
de presentación de informes, la necesidad de
una interpretación uniforme de los indicadores
y la falta de capacidad para predecir las repercusiones
del posible cambio climático para los bosques.

APÉNDICE
2 -- EL PROCESO DE MONTREAL CRITERIOS E INDICADORES
PARA LA CONSERVACION Y EL MANEJO SUSTENABLE DE LOS
BOSQUES TEMPLADOS Y BOREALES
Criterios:
1 2 3
4 5 6
7
Criterio
1: Conservación de la diversidad biológica
La
diversidad biológica incluye los elementos
de la diversidad de ecosistemas, la diversidad interespecífica
y la diversidad genética intraespecífica.
Indicadores:
| 1.1 |
Diversidad
de ecosistemas |
|
1.1.a. |
Superficie
por tipo forestal en relación a la superficie
total de bosques-(a);1 |
|
1.1.b. |
Superficie
por tipo forestal y por clase de edad o etapa de
sucesión-(b); |
|
1.1.c. |
Superficie
por tipo forestal en las categorías de áreas
protegidas definidas por UICN2
u otros sistemas de clasificación-(a); |
|
1.1.d. |
Superficie
por tipo forestal en áreas protegidas, de
acuerdo a las clases de edad o etapas de sucesión-(b); |
|
1.1.e. |
Fragmentación
de los tipos forestales-(b). |
| 1.2 |
Diversidad
de especies |
|
1.2.
a. |
Número
de especies dependientes del bosque-(b); |
|
1.2.
b. |
Estado
de conservación (amenazada, rara, vulnerable,
en peligro o extinta) de especies dependientes del
bosque, en riesgo de no mantener poblaciones reproductivamente
viables, de acuerdo a lo determinado por la legislación
o la evaluación científica- (a). |
| 1.3 |
Diversidad
genética |
|
1.3.
a. |
Número
de especies dependientes del bosque que ocupan una
pequeña parte de su rango de distribución
original-(b); |
|
1.3.
b. |
Niveles
de población de especies representativas
de diversos habitat, medidos periódica y
sistemáticamente a través de su rango
de distribución-(b). |
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Criterio
2: Mantenimiento de la capacidad productiva de los ecosistemas
forestales
Indicadores:
- Superficie de terrenos
forestales y superficie neta de terrenos forestales
disponibles para la producción de madera-(a);
- Volumen total de especies
de árboles comerciales y no comerciales en
terrenos forestales disponibles para la producción
de madera-(a);
- Superficie y volumen
de plantaciones de especies nativas y exóticas-(a);
- Extracción
anual de productos madereros en comparación
al volumen determinado como sustentable-(a);
- Extracción
anual de productos forestales no madereros (por ejemplo
animales pelíferos, frutos, hongos, caza),
en comparación con el nivel determinado como
sustentable-(b).
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Criterio
3: Mantenimiento de la sanidad y vitalidad de los ecosistemas
forestales
Indicadores:
- Superficie y porcentaje
de bosques afectados por procesos o agentes más
allá del rango de variación histórica,
por ejemplo por insectos, enfermedades, competencia
de especies exóticas, incendios, tormentas,
despeje de tierras, inundación permanente,
salinización y animales domésticos-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales sujetos a niveles de contaminantes
específicos del aire (por ejemplo sulfatos,
nitratos, ozono) o radiación ultravioleta B
que pueda causar impactos negativos en el ecosistema
forestal-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales con componentes biológicos
menoscabados, lo que indica cambios en procesos ecológicos
fundamentales (por ejemplo reciclaje de los nutrientes
del suelo, dispersión de semillas, polinización)
y/o en la continuidad de procesos ecológicos
(medición periódica y sistemática
de especies funcionalmente importantes tales como
hongos, epífitas de árboles, nemátodos,
coleópteros, avispas, etc.)-(b).
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Criterio
4: Conservación y mantenimiento de los recursos
suelo y agua
Este
criterio incluye la conservación de los recursos
suelo y agua y las funciones de protección
y producción de los bosques.
Indicadores:
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales con erosión significativa
del suelo-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales manejados principalmente para
cumplir funciones de protección. Por ejemplo
cuencas, protección contra inundaciones, protección
contra avalanchas, zonas ribereñas-(a);
- Porcentaje de kilómetros
de cursos de aguas en cuencas forestadas, en los cuales
el caudal y la periodicidad del flujo se ha desviado
significativamente del rango histórico de variación-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales con disminución significativa
de la materia orgánica del suelo y/o cambios
en otras propiedades químicas del suelo-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales con una compactación
o cambio significativo de las propiedades físicas
del suelo a causa de actividades humanas-(b);
- Porcentaje de cuerpos
o cursos de agua en áreas forestales (kilómetros
de ríos, hectáreas de lagos) con una
variación significativa de su diversidad biológica
respecto del rango histórico de variabilidad-(b);
- Porcentaje de masas
o cursos de agua en áreas forestales (kilómetros
de ríos, hectáreas de lagos) con una
variación significativa respecto del rango
histórico de variabilidad del pH, oxígeno
disuelto, contenido de sales (conductividad eléctrica),
sedimentación o cambio de temperatura-(b);
- Superficie y porcentaje
de terrenos forestales que están experimentando
una acumulación de sustancias tóxicas
persistentes-(b).

Criterio
5: Mantenimiento de la contribución de los bosques
al ciclo global del carbono
Indicadores:
- Biomasa total de los
ecosistemas forestales y acumulación de carbono,
si es pertinente, por tipo forestal, clase de edad
y etapa de sucesión-(b);
- Contribución
de los ecosistemas forestales al balance global total
de carbono, incluyendo absorción y emisión
de carbono (biomasa en pie, desechos forestales, turba
y carbono en el suelo)-(a o b);
- Contribución
de los productos forestales al balance global de carbono-(b).
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Criterio
6: Mantenimiento y mejoramiento de los múltiples
beneficios socioeconómicos de largo plazo para
cubrir las necesidades de las sociedades
Indicadores:
| 6.1 |
Producción
y consumo |
|
6.1.a. |
Valor
y volumen de la producción de madera y productos
de la madera, incluyendo el valor agregado a través
del procesamiento secundario-(a); |
|
6.1.b. |
Valor
y cantidad de producción de productos forestales
no madereros-(b); |
|
6.1.c. |
Abastecimiento
y consumo de madera y productos de la madera, incluyendo
consumo por habitante-(a); |
|
6.1.d. |
Valor
de la producción de productos de madera y
no madereros como porcentaje del Producto Nacional
Bruto-(a o b); |
|
6.1.e. |
Grado
de reciclaje de productos forestales-(a o b); |
|
6.1.f. |
Abastecimiento
y consumo/uso de productos no madereros-(a o b). |
| 6.2 |
Recreación
y turismo |
|
6.2.a. |
Superficie
y porcentaje de terrenos forestales manejados para
recreación general y turismo, en relación
a la superficie total de terrenos forestales-(a
o b); |
|
6.2.b. |
Número
y tipo de instalaciones disponibles para recreación
general y turismo, en relación a la población
y superficie de bosques-(a o b); |
|
6.2.c. |
Número
de visitantes-día atribuidos a la recreación
y turismo, en relación a la población
y superficie de bosques-(b). |
| 6.3 |
Inversión
en el sector forestal |
|
6.3.a. |
Valor
de las inversiones, incluyendo inversión
en bosques en crecimiento, sanidad y manejo de bosques,
bosques plantados, procesamiento de madera, recreación
y turismo-(a); |
|
6.3.b. |
Nivel
de gasto en investigación y desarrollo y
en educación-(b); |
|
6.3.c. |
Extensión
y uso de tecnologías nuevas o mejoradas-(b); |
|
6.3.d. |
Tasa
de retorno de las inversiones-(b). |
| 6.4 |
Necesidades y valores culturales, sociales y espirituales |
|
6.4.a. |
Superficie
y porcentaje de terrenos forestales manejados para
proteger todo el rango de necesidades y valores
culturales, sociales y espirituales, en relación
con la superficie total de terrenos forestales-(a
o b); |
|
6.4.b. |
Valores
del uso forestal no consumptivo-(b). |
| 6.5 |
Empleo
y necesidades de la comunidad |
|
6.5.a. |
Empleo
directo e indirecto en el sector forestal y empleo
en el sector forestal como porcentaje del empleo
total-(a o b); |
|
6.5.b. |
Salarios
promedio y tasas de accidentes en las principales
categorías de empleo dentro del sector forestal-(a); |
|
6.5.c. |
Viabilidad
y adaptabilidad a condiciones económicas
cambiantes, de las comunidades dependientes de los
bosques, incluyendo comunidades indígenas-(b); |
|
6.5.d. |
Superficie
y porcentaje de terrenos forestales usados con propósitos
de subsistencia-(b). |
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Criterio
7: Marco legal, institucional y económico para
la conservación y el manejo sustentable de bosques
Indicadores:
| 7.1 |
Grado
en el cual el marco legal (leyes, reglamentos, instrucciones)
apoya la conservación y el manejo sustentable
de los bosques, incluyendo la forma en que se: |
|
7.1.a. |
Clarifican
los derechos de propiedad, proporcionan arreglos
apropiados de tenencia de la tierra, reconocen los
derechos tradicionales y consuetudinarios de los
pueblos indígenas y se proveen medios para
resolver disputas de propiedad mediante un debido
proceso; |
|
7.1.b. |
Proveen
revisiones periódicas de la planificación,
evaluación y políticas relativas a
los bosques, que tomen en consideración todo
el rango de valores provenientes de estos, incluyendo
la coordinación con otros sectores relevantes; |
|
7.1.c. |
Proveen
oportunidades para la participación del público
en la toma de decisiones públicas y en la
generación de políticas relativas
a los bosques, así como para el libre acceso
del público a la información; |
|
7.1.d. |
Impulsa
la aplicación de recomendaciones sobre las
mejores prácticas para el manejo forestal; |
|
7.1.e. |
Hace
posible el manejo de bosques para conservar valores
especiales de carácter ambiental, cultural,
social y/o científico. |
| 7.2 |
Grado
en el cual el marco institucional apoya la conservación
y el manejo sustentable de los bosques, incluyendo
la capacidad para: |
|
7.2.a. |
Proveer
actividades de participación pública,
programas de educación, creación de
conciencia y extensión, así como la
publicación de información relativa
a los bosques; |
|
7.2.b. |
Emprender
y poner en práctica revisiones periódicas
de la planificación, evaluaciones y políticas
relativas a los bosques, incluyendo la planificación
y la coordinación intersectorial; |
|
7.2.c. |
Desarrollar
y mantener la capacitación de los recursos
humanos en las disciplinas que sean relevantes; |
|
7.2.d. |
Desarrollar
y mantener una infraestructura física eficiente
para facilitar el abastecimiento de productos y
servicios forestales y para apoyar el manejo forestal; |
|
7.2.e. |
Aplicar
las leyes, reglamentos e instrucciones. |
| 7.3 |
Grado
en el cual el marco económico (medidas y
políticas económicas) apoya la conservación
y el manejo sustentable de los bosques a través
de: |
|
7.3.a. |
Políticas
de inversión e impuestos y un ambiente de
regulación que reconozca la naturaleza de
largo plazo de las inversiones y que permita el
flujo de capital hacia y desde el sector forestal
en respuesta a señales de mercado, evaluaciones
económicas en ausencia de precios de mercado
y decisiones de política pública adoptadas
con el fin de satisfacer demandas de largo plazo
por productos y servicios forestales; |
|
7.3.b. |
Políticas
de comercio no discriminatorias para los productos
forestales. |
| 7.4 |
Capacidad
para medir y evaluar en forma periódica y
sistemática los cambios en la conservación
y el manejo sustentable de los bosques, incluyendo: |
|
7.4.a. |
Disponibilidad
y cantidad de datos actualizados, estadísticas
y otra información importante para medir
o describir los indicadores asociados con los criterios
1 al 7; |
|
7.4.b. |
Amplitud,
frecuencia y confiabilidad estadística de
los inventarios forestales, mediciones y evaluaciones
periódicas y sistemáticas y otra información
relevante; |
|
7.4.c. |
Compatibilidad
con otros países en la medición, en
la evaluación periódica y sistemática
y en la publicación de resultados sobre los
indicadores. |
| 7.5 |
Capacidad
para llevar a cabo y aplicar la investigación
destinada a mejorar el manejo forestal y la generación
de bienes y servicios forestales, incluyendo: |
|
7.5.a. |
Desarrollo
de una comprensión científica de las
características y funciones de los ecosistemas
forestales; |
|
7.5.b. |
Desarrollo
de métodos para medir e integrar los costos
y beneficios ambientales y sociales en las políticas
públicas y los mercados, así como
para reflejar la disminución o incremento
de las existencias de recursos forestales en los
sistemas de cuentas nacionales; |
|
7.5.c. |
Nuevas
tecnologías y la capacidad para evaluar las
consecuencias socioeconómicas asociadas con
la introducción de tales tecnologías; |
|
7.5.d |
Mejoramiento
de la habilidad para predecir los impactos de las
intervenciones humanas sobre los bosques; |
|
7.5.e. |
La
capacidad para predecir el impacto de posibles cambios
climáticos sobre los bosques. |
1:
Los indicadores seguidos de una "a" son aquellos
para los cuales la mayor parte de los datos están
disponibles. Los indicadores seguidos de una "b"
son aquellos que pueden requerir la recolección
de datos nuevos o adicionales o un nuevo programa
de muestreo sistemático o de investigación
básica.
2:
Las categorías de UICN incluyen: I. Protección
estricta, II. Conservación de ecosistemas
y turismo, III. Conservación de características
naturales, IV. Conservación a través
de manejo activo, V. Conservación de paisajes
terrestres o marinos y recreación, VI.
Uso sustentable de ecosistemas naturales.
|
|